sábado, 15 de junio de 2019

El trance


Estaba acostumbrado a controlarlo todo. Incluso en su trabajo. Hay a quienes lo de actor porno no les parece un trabajo, pero lo es. El actor es eso, alguien que actúa, que finge. Un rodaje porno no trae placer a ninguno de los que participan en él, ya que tienen que inhibir sus deseos y plegarse a posturas incómodas, con el solo objetivo de que sean más efectivas en la pantalla. Él tenía la total seguridad de que lo suyo era un trabajo. Para muchos, una película porno no es más que una puesta en escena del mal gusto, pero ese es otro tema.

Aunque el director le hiciera indicaciones, él tenía que controlar la postura, la intensidad e incluso la iluminación, nada podía fallar, para no alargar el rodaje. A fin de cuentas en este negocio se cobra por sesiones y una película puede estar acabada en una sola tarde. Alargar cualquier sesión, sería perder el tiempo y el dinero.

En su vida cotidiana también tenía que controlar todos los factores, el orden era primordial. Seguía a rajatabla la agenda que guardaba en el teléfono y si algo no estaba apuntado no existía, simplemente.

Porque estaba apuntado y porque era la hora, se presentó en la consulta del dentista. Nunca antes había ido al dentista, así que entró en el terreno de lo desconocido, de la aventura, de lo que se escapaba a su control. No sabía qué es lo que le esperaba, no sabía si sentiría dolor, no sabía cuánto le iba a costar aquel atentado contra su integridad física. El caos se personificaba detrás de esa puerta. Aún así, entró, porque lo tenía apuntado en su agenda.

—Si no puede atenderme en estos momentos —le dijo a la enfermera—, no me quedaré, pues dentro de una hora tengo una cita importante.

—Descuide —respondió ella—, hoy no llevamos retraso. Antes de lo que espera estará libre.

Aquello le tranquilizó. La cosa iba bien.

Imagen de StockSnap en Pixabay

Sin embargo, los sillones giratorios y todo ese instrumental que colgaba de cables le descolocaron. La lámpara sobre su cara le ruborizó. La falda corta de la dentista y su escote, cuando se agachó a pincharle la anestesia, fueron la última imagen antes de que se sintiera flotando en el espacio. Más tarde se enteraría de que la dosis había sido excesiva, pero en esos instantes, difíciles de cronometrar, se sintió fuera de lugar. Flotaba entre ensoñaciones. Se vio a sí mismo trabajando en lo suyo, con una partenaire ligera de ropa que provocaba su erección, la cual surgió profesionalmente, como cabía esperar. Se vio desnudándola y, contrariado, encontró más resistencia de la habitual; serían cosas del guión, sin duda. Además de la caliente doctora, se unió a la lucha carnal la sensual enfermera. La sensación de estar rodando una película porno debió ser la causa esa humedad en el pantalón, que notó cuando despertó del ofuscamiento.

—Y no vuelva nunca más a esta consulta —le dijo la enojada enfermera, cuando lo acompañó a la puerta—. Ni se preocupe por la factura, no le cobraremos con tal de no volver a verlo por aquí.

viernes, 31 de mayo de 2019

La vida de Ismael

La vida de Ismael estaba ligada a la de Boris, tanto si lo dejaba marchar como si lo mataba. El problema era que en esos momentos no tenía claro qué era lo más conveniente, pero le urgía tomar una decisión.

Ismael estaba enfermo, consumido por la fiebre. Tenía la certeza de que la causa era la herida producida en la pierna al caer del caballo, que se le había infectado. Si no moría de esta, la maldita guerra acabaría por volverlo loco.

Se había adentrado con Boris en territorio enemigo, como avanzadilla, para informar de la disposición de las tropas. Pero una loca carrera, tratando de ocultarse de la caballería de esos canallas, provocó que el caballo en el que iban ambos se despeñara y acabara en el fondo del barranco. Por suerte, Ismael pudo quedarse al borde del precipicio, junto a Boris, al que llevaba atado con una cuerda, por lo que no pudo huir a pesar del percance.

Se habían quedado solos, ocultos en un paraje arbolado. Ismael aún dominaba la situación, por mucho que la caída le hubiera quebrado la pierna derecha y tal vez la cadera, ya que no podía levantarse del suelo. Aún así, le resultó fácil retener a Boris. Lo peor era el dolor. A pesar de que era constante, conseguía mantenerlo silenciado por la rutina de soportarlo, pero se le hizo patente cuando una mueca macabra le tensó todos los músculos de la cara.


Hacía casi una semana que no comía, ya que las provisiones se despeñaron con el caballo y la debilidad era responsable del ensañamiento de la fiebre. Como no arrancase hierba, no tenía otra cosa a mano. Menos mal que las lluvias, no demasiado intensas, le permitieron saciar la sed.

Sin embargo, Boris parecía fuerte, por tanto, podría enviarlo en busca de ayuda con una nota, pero, con ello, Ismael no tenía ninguna seguridad de lograr que su escuadrón viniese a rescatarlo. No le cabía duda de que Boris podría cruzar las líneas de nuevo, lo que no le ofrecía ninguna confianza era que luego pudieran encontrarlo donde estaba.

La otra opción sería matarlo. A fin de cuentas, no se tenían ninguna simpatía y alimentarse con su carne podría prolongarle un poco la vida, aumentando la esperanza de que fuera encontrado en el avance de las tropas aliadas, que ya no debían estar muy lejos. Si no decidía rápido, sería el destino quien decidiese por él.

¿Cuánto podría durar sin probar bocado?, se preguntaba Ismael. ¿Cuánto tiempo le daría de margen el comerse a su compañero de viaje? Desde luego que era algo que no podría consultar con Boris.

La guerra le había endurecido tanto que no le causaba ningún remordimiento acabar con su acompañante. Haciendo acopio de toda su energía, mató a Boris sin piedad. Lo tenía a su alcance y le retorció el cuello. A fin de cuentas, Boris no era más que un palomo mensajero.

martes, 14 de mayo de 2019

A quién vas a votar


—¿A quién vais a votar en las próximas elecciones? —preguntó la profesora a sus alumnos adolescentes.
—Pero es ilegal, profe —respondió uno de ellos—, no se puede pedir a nadie que diga a quién va a votar.

—Lo que es ilegal —indicó la aludida— es obligar a alguien a decirlo, si no es su voluntad. Pero vosotros aún no tenéis edad para votar y esto tan solo es un ejercicio. Un juego. Desde luego que no estáis obligados a responder sinceramente, ni siquiera a responder, pero me gustaría que lo hicierais, para sacar conclusiones importantes.

—Pues yo no pienso votar —dijo una chica rubia, que se sentaba en las últimas filas—, no soy política, ni me interesan esas cosas.

—Estás equivocada, no cabe la posibilidad de no ser político, al igual que no cabe la posibilidad de bañarse y no mojarse.

—Y tanto que cabe la posibilidad, como que no lo soy, aunque usted se empeñe.

—¿Tus padres te dan alguna paga de forma periódica para tus gastos?

—Sí, menos de lo que necesito.

—Bien, a partir de ahora me vas a traer a mí ese dinero y yo decidiré en qué te lo gastas. Verás cómo yo lograré que te sobre. Además, me quedaré una parte, para retribuir mi trabajo de administradora.

—Ni de coña.

—¿Ves como eres política? En eso consiste precisamente la política, en administrar el dinero y decidir en qué se gasta. Todos tenemos una idea y un deseo de qué queremos que se haga con nuestro dinero y si no votamos a las personas que piensan igual que nosotros y tienen nuestros mismos intereses, entonces ganarán los que defienden los intereses de otros. Serán estos quiénes decidan cuánto y en qué se gastará el dinero común. Por tanto, tan política es la decisión de no votar, a la que tienes derecho, como la de votar. En ambos casos estás decidiendo qué van a hacer otros con tu dinero.

—Pues yo me bañé una vez con un traje de neopreno —dijo otro de los chicos— y no me mojé —hubo un coro de risas. Eran adolescentes.

martes, 30 de abril de 2019

Ávila tenebrosa


No, no es una adjetivación de mi ciudad sino el título del último libro colaborativo que hemos sacado en la Asociación la Sombra del Ciprés, donde el tema de lo oscuro, el miedo, el terror o el simple humor negro nos cautivó, dando como resultado un libro ameno, entretenido y, como suele decirse, que no dejará a nadie indiferente.

Son 27 relatos, muy diferentes entre sí, aunque compartan temática. Por fuerza, la reseña habrá de ser breve, a pesar de lo cual espero con ella incentivar el interés.

“Quizás hayas escuchado antes de venir aquí (a Ávila) una frase que, de tan repetida casi ha perdido su concepto… En Ávila solo se escucha el silencio. Y te aseguro que es aterrador”, dice Nieves Mories en un excelente prólogo que sirve de aperitivo a un suculento menú de desasosiego.

1.- Comienza el libro con un TRAYECTO ANGUSTIOSO, relatado por Eliezer Bordallo, que nos lleva de viaje por carreteras precarias de los años sesenta del siglo veinte, en dirección a nuestra ciudad con una gran nevada, oscuridad y acontecimientos inquietantes.

2.- Prosigo yo, hablando de algo turbador ocurrido en un torreón de nuestra muralla. ¿Te va a dar miedo la peculiar niña que allí se aparece? Tendrás que comprobarlo leyendo LA NIÑA DEL TORREÓN 88.

3.- El inefable Ánzoni Martín te va a contar la vida, obra y milagros de un exorcista peculiar, Lucio Fernando. El miedo en este caso irá acompasado con su enorme sentido del humor: NOISE  SOPA POSESIÓN (claro, el título no podía ser otra cosa de un palíndromo).

4.- A continuación, Begoña Ruiz Hernández nos hará viajar al siglo XVI para conocer a Leví y su relación con un siniestro personaje que habitó nuestras calles, fray Tomás de Torquemada, en LA PUERTA DE LA MALAVENTURA.

5.- OS SEGUIRÉ OBSERVANDO, nos dice Lorena Rodríguez Herrero, pero ¿quién es el que nos observa? Pues alguien que permanece muy quieto, menos cuando se mueve. Y no suele ser para bien.

6.- Pablo Garcinuño, y su NIÑO RATA, te va a sorprender de verdad. Excelente texto e inquietante historia de un peculiar embarazo.

7.- Sonsoles Pindado nos llevará a la CALLE DE LA VIDA Y LA MUERTE, donde caballeros de otros tiempos siguen enzarzados en una pelea épica. Son historias pasadas que hoy aún resuenan en nuestros adoquines.

8.- Y SIN ALIENTO te vas a quedar siguiendo a los corredores de Guillermo Buenadicha. Puedes hacer caso a sus consejos si quieres preparar una maratón, pero no vayas a correr de noche cerca del pabellón Carlos Sastre. Algún que otro ráner se va a ver retratado.

9.- CRACK es una onomatopeya, pero no quieras saber, o sí, a qué se debe. Un vigilante jurado, un edificio histórico vacío por la noche, mucha tranquilidad y “crack”. María Ripoll te pondrá los pelos de punta.

10.- Tomás Salinero Sánchez nos trae una original historia, EL POZO, que rememora tiempos pasados y actuales y está en la tradición de los mejores cuentos. Eso sí, en este caso de miedo.

11.- La CALLE DE LA MALDEGOLLADA ya no está en nuestro callejero, pero existió y tiene una historia oculta, que el gran poeta Julio Collado nos va a contar con un extraordinario romance.

12.- CARTA A UN CORINTIO DE ALBACETE, LLAMADO DON AGUELOS; DESDE UNA CALLE DE ÁVILA, LLAMADA CABALLEROS. Este, ni más ni menos, es el título de la desternillante historia en la que Ángeles Jiménez Soria nos relata el hallazgo de cierto resto cadavérico del poeta que vivió en nuestras calles, llamado Gustavo Adolfo Bécquer.

13.- ¿Es posible el CONTACTO con los seres descarnados? Carlos del Solo nos contará algo que nos puede poner los pelos de punta. Su escabrosa historia te dejará estremecido.

14.- José Peñalver aborda otro tipo de contacto con seres descarnados, en los que es necesario un intermediario. Si todavía no has pasado miedo, espera a leer LA SEPARACIÓN.

15.- La lírica también está presente en nuestro libro, pero aliñada con fantasmas. Belleza y miedo, ¿quién dijo que no? José Antonio García de la Concepción y LA NIÑA BRUJA te pondrán los pelos de punta.

16.- Y a continuación una historia épica, pero llena de terror, MUERTOS SOBRE VAGONES, estación de tren, viajes entre este mundo y el otro. Impresionante el relato de César Díez Serrano.

17.- Otra historia escabrosa nos trae Óscar de Blas con su PACIENTE 236. Excelente relato de personajes que no saben si están obrando bien o mal. Tú obrarás bien leyéndolo.

18.- ¿La realidad es real o es una creación de nuestra mente? No te asustes, pero vas a pasar miedo con la historia que nos cuenta Nelly Shadows, EL ETERNO DESPERTAR.

19.- ¿Quién no tiene ASUNTOS PENDIENTES? Mucho cuidado si los tienes, lo que parece cotidiano puede relevarse peligroso. Así nos lo narra de manera excepcional Antonio García Palacios.

20.- DESPUÉS DE LA NEVADA suele haber barro e incomodidad. Pero mejor así, a que ocurra lo que nos cuenta, con un texto precioso, Juan Pedro Fernández Blanco. ¿Y qué tiene que ver con ello don Guido Caprotti? Pues tendrás que leerlo.

21.- Unos muchachos, una excursión campestre alrededor de Solosancho para comerse unos hornazos el Domingo de Resurrección, ¿qué podría salir mal? Pues algo pasó para tener PÁNICO EN ULACA. El magnífico Moisés González acudirá a recuerdos de su infancia para asustarnos.

22.- José Manuel Blázquez Alonso te contará algo que es difícil de creer, pero más vale que lo tomes en serio. LA LIMPIEZA que hará será antológica, pero no descabellada.

23.- LA NEVADA de Óscar Hernández es diferente a las otras nevadas. ¿Acaso es ciencia ficción? En todo caso es un relato apocalíptico que te pondrá los pelos de punta y te dará que pensar.

24.- UN RATÓN DE BIBLIOTECA es un cuento en el que Begoña Jiménez Canales recurre a su experiencia e imaginación, para llevarnos por cuartos oscuros y lugares deshabitados ¿del todo?

25.- Alberto Martín del Pozo nos habla sobre  LA LUZ Y TUS SOMBRAS. ¿Es posible la maldad en el ser humano? A veces la crueldad surge de manera cotidiana, cuando quién la practica no tiene límites morales.

26.- Toño García se adentra en los celos entre hermanos, hasta llegar al límite de la obsesión. ESTOY AQUÍ, es un relato sorprendente y con el que de alguna u otra forma podemos sentirnos identificados.

27.- Cierra el libro una pequeña joya, LUNA DE SANGRE, de Carlos Alameda, que mezcla historias reales, una trágica inundación, con otras que ¿no son reales? Tal vez sí.

Y, si no te has asustado bastante, no te pierdas las excelentes ilustraciones de portada y contraportada de la enorme artista gráfica Gris Medina, que están a la altura, al menos, del contenido del libro.

lunes, 15 de abril de 2019

La expansión del cómic por América


La reinvención del comic —como lo llaman ellos—, que no invención, devino en un producto industrial de consumo y comenzó a exportarse desde Estados Unidos. En primer lugar, todos los logros y avances narrativos corrieron hacia el sur, pero sin salir de América, ya que Europa fue reacia. Veamos un poco la evolución en los dos países más importantes, al menos por población.

México, recibió la producción yankee desde comienzos del siglo XX y, por imitación, surgieron autores autóctonos a partir de 1910. Según Rosalva Valdés, 1910 es el año de arranque de la historieta mexicana con la publicación de Casianito El Niño Prodigio y Caldela El Argüendero, en el periódico El Imparcial. La irregularidad en el suministro de producciones estadounidenses en 1921 estimuló la producción mexicana, apareciendo, por ejemplo, el mítico Don Catarino, de Salvador Pruneda, junto a numerosas series cómicas más, de personajes nacionales.

Pronto se crea afición a la novedosa forma de narrar y nacen revistas como Pinocho, Pin-pon, Macaco o Paquín, dirigidas al público infantil. Algunas, como Paquín o Pepín llegan a tener una periodicidad diaria, ésta última alcanzado la mayor tirada de todo el país. Se generalizan revistas de pequeño formato junto al formato importado de los comics-books. Las series no cómicas aparecen a partir de 1932 con Águila Blanca, de Alfonso Tirado. Surgen historias de temática variada, que son buscadas por lectores diferentes, prevaleciendo las de tema romántico junto a otras deportivas, de crítica social y aventuras. Se hacen muy conocidos en el país autores como Gabriel Vargas, Antonio Gutiérrez, Guillermo de la Parra o Jorge Valdés, por destacar algunos nombres. Importante es también Eduardo del Río, Rius, con sus famosas series Los Supermachos y Los Agachados.

Los historietistas mexicanos se organizan con la fundación de la Sociedad Mexicana de Dibujantes en 1957, que instituye el premio Tlacuilo, en honor a aquellos artistas prehispánicos que “escribían pintando” —ya vemos que de invento del siglo XX nada—. También se promueven importantes eventos internacionales como congresos o salones de la historieta. En 1973 surge otra asociación: Historietistas dibujantes de México.

En Argentina la Narrativa Gráfica aparece en primer lugar en revistas, antes que en la prensa. Las primeras historietas son humorísticas, encuadrándose en el marco de la pantomima y el sainete. En la segunda década del siglo XX se instauran las tiras periodísticas con personajes fijos, persiguiendo el mismo fin que en Estados Unidos, intentar que el número de lectores crezca. No sólo se importan tiras yankees, sino que se imita su forma de distribución a través de “sindicatos”. A finales de los años 20 aparecen revistas específicamente dedicadas al género consiguiendo un público concreto para la narrativa gráfica. Pronto se delimitan dos géneros: cómico y serio y, dentro de éste último se diversifican temáticas como las adaptaciones literarias, folklore, aventuras, fantasía, gauchos y cow-boys.

En un principio, largos textos acompañaban a los dibujos con descripciones que suponían un lastre para la narración, como veremos luego que ocurrirá en Europa. Después se abandonaría este sistema en aras de la agilidad visual, con la ayuda de globos de diálogo.


La tira de prensa Patoruzú aparece en 1928, conquistando tanto éxito que pasó a una publicación que llevó su nombre en 1936. Se convirtió en el primer gran héroe gráfico argentino, encarnando a un indio de la Patagonia, con una enorme fuerza física y que era sonreído siempre por la suerte. La década de los 40 será muy prolífica con revistas como Rico Tipo o Patoruzito. Aparecieron guionistas inusuales hasta entonces: ensayistas, dramaturgos, poetas... que, sin embargo, no tenían muy clara la relación entre dibujo y texto, abundando en largas descripciones literarias innecesarias. En la década de los 50 desaparecen algunas editoriales grandes, que importaban mucho material de los Syndicates norteamericanos y la producción local se revitaliza gracias a editores inteligentes, como Civita, que reclutan grandes narradores de la talla de Germán Oesterheld. Es de destacar el diario de mayor tirada del país en los años 70-80, Clarín, que publicó exclusivamente autores nacionales, aunque siguiendo las pautas de la prensa norteamericana. Los años 70, que traerán la ominosa dictadura, provocarán el exilio de los mejores autores, hecho que se verá continuado, tras la democracia, por la crisis económica.


Argentina destaca sobre todo por la calidad de sus grandes creadores. José Luis Salinas (1908-1985) fue un autor de realizaciones serias de enorme calidad plástica; realistas, precisas en los detalles y de unos espectaculares y cinematográficos encuadres. Hizo gran cantidad de adaptaciones literarias y series de aventuras: Hernán el Corsario, Miguel Strogoff, El Último Mohicano, El Libro de la Selva... En 1949 da el salto a Estados Unidos donde se encargó de la realización gráfica de una serie de la envergadura de Cisco Kid, que llevó guión de Rod Reed.

Pero el gran narrador gráfico de aventuras argentino de todos los tiempos, no dibujaba, sino que escribía guiones. Héctor Germán Oesterheld (1919-1977), vilmente asesinado por la dictadura militar, creó historias como Sargento Kirk, Ernie Pike, Mort Cinder o El Eternauta. Sus guiones fueron plasmados gráficamente por los mejores dibujantes: Solano López, Hugo Pratt o Alberto Breccia. Fue un narrador maduro, preocupado por ofrecer material de lectura a personas adultas e inteligentes, ocupándose de dotar de clima a sus historias, intentando que fueran los dibujos los que condujeran la acción y evitando textos redundantes. Construyó aventuras bélicas sobre la base de historias muy sólidas de personajes que se enfrentan a situaciones límites, rodeados de heroísmos inútiles, miedos y sacrificios personales. La muerte estaba muy presente y de ella no se libraron ni los protagonistas. En 1957 edita sus propias revistas: Hora Cero, Frontera, que son mensuales y de un innovador formato apaisado, donde publica aventuras completas, sin el tradicional “continuará”. Pronto será imitado por la competencia. En Hora Cero Semanal publicó una historia de ciencia ficción que atrapó a una generación de argentinos, El Eternauta, dibujada por Solano López. Mort Cinder, dibujada por Breccia, comienza a publicarse en 1962, en la segunda etapa de la revista Misterix, y es la metáfora del héroe eterno, que tiene consciencia de la humanidad desde los orígenes del mundo. El argumento sitúa al protagonista en la tienda de un anticuario, Ezra, al cual le relata sucesivamente historias vividas por él en anteriores existencias, al ser un hombre que muere y resucita sucesivamente.

Dada su importancia individual, voy a realizar una nómina de algunos de los primeros grandes narradores gráficos argentinos, aún sabiendo que la selección resultará injusta, porque debo resumir. José Muñoz (1942) se caracteriza por unos entintados de alto contraste, progresivamente evolucionados hacia la deformación expresionista, con grotescas figuras de gran patetismo (Alack Sinner, Sophie, En el Bar). Carlos Sampayo (1943) será su guionista en sus mejores relatos, siendo un excelente narrador que concibe visualmente las historias. Juan Giménez (1943), trabajó para el grupo francés de los “Humanoides”, Horacio Altuna (1941), Carlos Trillo (1943-2011), Oscar Conti -Oski- (1914-1979), Joaquín Salvador Lavado —Quino— (1932), autor del “espejo ideológico de la clase media argentina”, como apuntó Óscar Steimberg, Mordillo (1932), Roberto Fontanarrosa (1944-2007), Miguel Repiso (1961).

[Cómo no terminar con Mafalda, que siempre es actual]

domingo, 31 de marzo de 2019

Pedir perdón por la conquista


¿Debe Felipe VI pedir perdón por la conquista de México en el siglo XVI, como le ha solicitado su presidente López Obrador?

Sí, ¿por qué no? No cuesta trabajo, ni es denigrante, además de que puede realizarse como un gesto simbólico y generoso, al igual que se pidió perdón a la comunidad sefardí en 2015 por su expulsión de la Corona de Castilla en 1492.

Dicho esto, voy a argumentar algunas cuestiones.

El presentismo es injusto. Consiste en juzgar tiempos pasados con los parámetros de nuestros días. Ciertamente hoy en día la conquista e invasión de otras tierras es algo inconcebible, pero en el siglo XVI era cosa corriente y aceptada por todas las naciones, sin excepción. ¿Hubo crímenes y masacres? Por supuesto, ¿en qué guerra no los hay? Lo que se tiende a olvidar es que los mexicas eran extremadamente más crueles que los castellanos. No es necesario describir los sacrificios humanos diarios y el canibalismo, basta tan solo con ser conscientes de que su estado bárbaro era similar al que tenían los pobladores europeos prehistóricos, o los mismos romanos, con sus circos y espectáculos de gladiadores. ¿Qué tenían una rica cultura? Claro. Y los romanos también.


Los aztecas igualmente fueron unos conquistadores. Tienen un origen mítico en Aztlán, mucho más al norte, por lo que se los llamó aztlanecas, que acabaría derivando en aztecas, aunque auténticamente eran mexicas o mexicanos. Cuando colonizaron las dos islas más grandes del lago de Texcoco en el siglo XV, poco antes de la llegada de Cortés, sometieron a los pueblos de alrededor y los explotaron, haciéndolos pagar tributos que los empobrecía y requiriendo a sus jóvenes como víctimas sacrificales. Siendo los mexicas una minoría extranjera y opresora han dado hoy nombre al país.

La conquista europea no la realizó Cortés con sus quinientos hombres, cien de ellos marineros, ni con los novecientos, aproximadamente, que llegaron a contarse al final. Le hubiera sido imposible enfrentarse con éxito a ejércitos de cientos de miles de guerreros muy preparados. Cortés tan solo fue un hombre muy inteligente que manipuló a los pueblos oprimidos, enfrentando a grandes ejércitos de tlaxcaltecas, cempoaltecas, etc., contra quienes les sojuzgaban y a quienes odiaban. Cortés no tuvo ningún problema en encontrar partidarios, una de cuyas figuras más destacadas fue la india Malinche, que actuó de muy buena fe a favor de los invasores. Hay que hacer notar que la conquista del imperio mexica duró poco más de dos años y que el imperio invasor fue menos cruel que de lo que era el imperio desplazado. Los invasores europeos vieron a dioses como Huitzilopochlti como auténticos demonios, que necesitaban el corazón arrancado aún latente de las víctimas para ofrecer sus favores guerreros. El suplantar una religión tan cruenta por otra más amable que predicaba el amor y que tenía a una mujer como uno de sus grandes iconos es lo que realizó el milagro de la rápida conversión de los indígenas. El trasunto de la Virgen de Guadalupe es una advocación de la Castilla de la época, que adoptaron los indígenas inmediatamente y con un fervor que llega a nuestros días.

A los españoles nunca se nos ocurrió exigir que nos pidan perdón por la invasión francesa de 1808, por la invasión musulmana del 711 o porque los romanos acabaran con las culturas celtas e iberas en el primer siglo antes de Cristo. La península ibérica ha sido invadida más veces que América y nuestra cultura es la síntesis de esas aportaciones de población.

Si hoy en día nadie entendería que a alguien se le acusara del delito que cometió su padre, menos entendible sería ser acusado por el que cometieron su abuelo o sus antepasados de hace quinientos años.

Otro dato que no suele tenerse en cuenta, es que el país que realizó la conquista de México era el reino de Castilla. Por aquel entonces España no era más que un nombre geográfico, pero no político. Por ejemplo, la Casa de Contratación y todas las instituciones que controlaron la conquista y colonización de América dependían directamente de la Corona de Castilla, desvinculadas del resto. Tanto es así que los aragoneses eran tan extranjeros, como los alemanes, aunque compartieran el mismo rey. Tampoco la dinastía de los Trastámara y los Habsburgo se corresponden con la monarquía borbónica de Felipe VI.

No obstante, los castellanos nos sentimos orgullosos de que nuestra reina Isabel quisiera a los habitantes de América como súbditos, iguales a los de la península, y nunca como gentes conquistadas. Insistió mucho en ello e incluso lo dejó por escrito en su testamento. Los siguientes reyes continuaron esta política y así se elaboraron las Leyes Nuevas en 1542, para evitar los abusos e incluso hubo una pugna filosófica, la Controversia de Valladolid, celebrada entre 1551 y 1552, en la que se debatieron los derechos de conquista y la forma de tratar a los conquistados, según las propuestas de la Escuela de Salamanca, cuyo máximo exponente era Francisco de Vitoria. En ella contrapusieron sus posturas Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda. ¿Qué país de la época, o de épocas posteriores, tuvo una posición ética de tal calibre?

Los castellanos nos sentimos muy orgullosos de fray Bartolomé de las Casas, que fue nombrado obispo de Chiapas, pero que regresó a la península y nunca dejó de ser castellano. Aquí luchó con todas sus fuerzas por los derechos de los indios, incluso exagerando las masacres y crímenes para conseguir sus propósitos. Y, a pesar que luego fue utilizado para crear la Leyenda Negra, él no era Holandés, Inglés o Francés.

Por tanto, me reafirmo en mi proposición del inicio, si podemos sentirnos orgullosos por la postura ética de los castellanos del siglo XVI en muchos aspectos, no tienen que dolernos prendas por pedir perdón por las crueldades de una guerra, en la que no participamos nosotros, ni siquiera nuestros antepasados, ya que los responsables fueron los antepasados de los actuales mexicanos, tanto de procedencia indígena como europea.

Hace ya 200 años que México es independiente y responsable de la evolución política, económica y social de sus habitantes. Es injusto que se culpe a la colonización de sus problemas reales o imaginados. Una guerra llevó a los europeos al continente americano y otra guerra de independencia los desvinculó, por la cual no se nos ocurre tampoco solicitar que se nos pida perdón. Es una pena que en tiempos pasados fuera la guerra y la fuerza bruta la que relacionara a los pueblos, pero es algo que sucedió. No debemos consentir que vuelva a repetirse, para eso sirve la Historia. Lo que sí que podemos es reconocer los lazos que nos unen y hermanarnos para tener un futuro juntos en el que podamos crecer. Los españoles agradecemos enormemente que cuando pasamos por la guerra fratricida del siglo XX, México acogiera a nuestros exiliados y, en en la actualidad, España puede servir de apoyo contra el verdadero rival actual de México, que no es otro que el que quiere construir un muro de separación. Compartimos lengua y cultura, sentimos como nuestros a Octavio Paz, Juan Rulfo, Carlos Fuentes y pensamos que en México también se estima a García Lorca, Miguel de Cervantes o Juan Ramón Jiménez. Y juntos podemos admirar a extranjeros como Rubén Darío, Vargas Llosa o Jorge Luis Borges.

Pobres de aquellos pueblos que busquen enraizarse en una genealogía, en lugar de aceptar el multiculturalismo. Igual que en España somos iberos, romanos, celtas, árabes, germanos y judíos, en México son herederos de todos ellos por nuestra sangre, tanto como también son aztecas, olmecas, mayas, mixtecos o zapotecas.

sábado, 16 de marzo de 2019

El cómic se independiza de los periódicos y se infantiliza

En entradas precedentes sobre la narrativa gráfica, hemos visto cómo en la prensa norteamericana, a finales del siglo XIX, surgió una forma de narrar con imágenes, que ya existía de antes, aunque fue a partir de que ellos pensaron que habían descubierto algo nuevo, cuando este lenguaje tomó carta de naturaleza.


Daily strips de Betty Boop, 1934


El éxito de las tiras cómicas diarias (daily strips) y planchas dominicales de narraciones con dibujos (sundays comics), llevó a explorar otros caminos comerciales desde los primeros momentos, generando las primeras muestras de merchandising. Comenzaron apareciendo los personajes en cajas de galletas o artículos de almacenes como ropas, que provocaron la reimpresión de las series más populares en álbumes, lo cual daría nacimiento a los comic-books en los años treinta del siglo XX. Estos cuadernillos tenían un peculiar tamaño que se asentó, perdurando hasta nuestros días. Surgió por el intento de rentabilizar las máquinas existentes para la prensa diaria, debido a la posibilidad de doblar una página de periódico tamaño tabloide dos veces, consiguiendo cuatro hojas, ocho páginas, de unos 17 por 25 cm. Juntando cuatro pliegos se conseguían 32 páginas, a las que se le colocaron unas tapas de colores brillantes. La calidad de papel era escasa, por ser el mismo que el de la prensa, pero tampoco se tenían pretensiones ambiciosas. 

Sunday de Betty Boop, 1934

Se generó con ello el tamaño clásico del comic-book, que nacería entre 1933 y 1935 y que pervivirá hasta nuestros días, prácticamente sin modificaciones. En principio tan solo se limitaron a recopilar las series más populares, pues su intención no era invertir, sino rentabilizar. Luego empezaron a regalarlos empresas, como zapaterías o almacenes, conteniendo historias originales que ya no fueron reimpresiones de dailies o sundays. Después vino su venta y producción en colecciones, dirigidos a lectores más jóvenes que los de prensa.

En 1938 ya se habían popularizado en todo el país. Fue el éxito de Supermán, que  inauguró una colección de comic-book, Action Comics, en 1938, quién dio un nuevo giro al negocio con la generalización de series y el nacimiento de superhéroes con poderes físicos extraordinarios y que posteriormente se incrementaría en una inacabable nómina (Plastic Man, Captain Marvel, Captain America, The Flash, Submariner, de Human Torch, Wonder Woman, The Atom... y sus agrupaciones “sindicales”: The Justice League of America, Fantastic Four...).

En Estados Unidos, en la primera mitad del siglo XX, se asentó un lenguaje eficiente para realizar diversos tipos de narraciones gráficas y se consolidó una industria que principalmente estaba dirigida a la gente joven y no tenía grandes pretensiones. Aparte estaba la prensa diaria para adultos, la cual utilizaba dailies y sundays como incentivos para vender más periódicos, pero cuyas realizaciones eran consideradas como algo menor, puesto que las personas “serias” se avergonzaban de confesar que también leían las funny papers (páginas divertidas). Se formaron grandes profesionales gráficos al servicio de unas historias de consumo cuya finalidad principal era la producción de beneficios económicos. Aún así se produjeron unas pocas obras de calidad indiscutible, debido a las dotes artísticas de sus autores, aunque eso no estuviera previsto en la intención de los editores.


El resto del mundo importó pronto tanto la nueva forma de hacer, así como muchas de sus obras, especialmente en Latinoamérica. En otros sitios, como en Europa, quisieron vivir de espaldas a estos avances narrativos y hasta entrada la década de los años 30, e incluso 50 en algunos países, no se dieron por vencidos y no adaptaron de forma generalizada avances como la integración de los bocadillos en los dibujos.

En las entradas siguientes veremos algunos ejemplos, que intentan reflejar la globalidad de lo ocurrido.

jueves, 28 de febrero de 2019

Cuentos artesanos


El pasado 17 de enero tuve el placer de colaborar en la presentación del libro de un amigo, “Cuentos Artesanos” de Alejando Pérez García, del que me apetece realizar ahora una reseña, ya que el libro lo merece. Detrás está un autor que conoce bien, y así lo demuestra, la forma de narrar en corto. El cuento es un género literario y, como tal, no es ni mejor ni peor que el resto de géneros. Es el contenido lo que le da o quita calidad.

Alejando Pérez García se ha preocupado de crearse un oficio a base del estudio y del conocimiento del género que trata. Pero también es una persona humilde y es el motivo por el que ha titulado a su libro como “Cuentos artesanos”. Ello me trae a la mente los oficios que antiguamente se desempeñaban de forma artesanal, en un aprendizaje que llevaba a los novatos a estudiar con el maestro, hasta que ellos mismos lograban el grado de maestro. Así Alejandro es un artesano, que trabaja los materiales que va conociendo poco a poco y que ya ha conseguido, en mi opinión, el grado de maestría en el oficio.
“Cuentos artesanos” es una colección de historias independientes, que tienen el realismo como elemento común. Este realismo brota de la experiencia en los ambientes urbanitas madrileños y también rurales desde mediados del siglo XX hasta nuestros días, que formaron la biografía del autor. Alejandro nos presenta en este libro 35 historias diferentes, que beben de su experiencia, llevándonos desde el relato de la vida en un pequeño pueblo a mediados del siglo pasado, al mundo urbano de nuestros días. Lo importante son los personajes, su trayectoria vital que los enfrenta a contradicciones, las cuales a veces se resuelven de forma positiva y otras no.
Todas son historias humanas, de aprendizaje. Cada uno de los protagonistas se enfrenta a una etapa crucial de su vida o bien al resumen de toda su existencia.
Entre los ingredientes que utiliza en sus narraciones, es remarcable el sentido del humor en muchos de los cuentos. Un humor muy sutil, como cuando relata las dificultades de un urbanita para con las labores desagradables y apestosas del cuidado del ganado a las que no logra adaptarse (Imposible) o los desvaríos de un personaje que quiere recobrar el queso de su infancia (Amarillo, mantecoso, suave). También utiliza en ocasiones un humor más extremo, como la forma que tiene de relatar con metáforas el despertar a la sexualidad del pastorcillo Pascasio (El bote de los cominos).
Tiene cuentos experimentales, con su toque de surrealismo, como las diatribas de un álamo viejo en la plaza del pueblo a un perro (Desde la plaza) o el monólogo del pensamiento inconsciente de un narrador que se deja llevar escribiendo con su pluma en un vagón del metro (Pluma nueva).
También hay relatos amargos, sin una concesión a la benevolencia para con los personajes (Juguetes para matar) (Malos tragos) (Libre en la prisión).
Los 35 cuentos están divididos en cuatro apartados, por temáticas, cada una de ellas introducidas por una cita:
1.-          Todo fracaso es el condimento que da sabor al éxito (Truman Capote), 9 cuentos.
2.-          No hay malas hierbas; solo hay malos cultivadores (Víctor Hugo), 9 cuentos.
3.-          En el amor, todas las cumbres son borrascosas (Alphonse François), 10 cuentos.
4.-          El que posee un amigo verdadero puede decir que posee dos almas (Arturo Graf), 7 cuentos.
Los nueve primeros cuentos hablan de personajes fracasados, bien por desvaríos (Amarillo, mantecoso, suave), por no valer para ciertas actividades (Imposible) (El lunes al tajo), por sentirse inútil (Pluma nueva) o por desgracias de la vida (Esto es una mierda) (Todo está escrito) (Una crónica guapa) (La lección bien aprendida) (Un instante inexorable). En estos cuentos no hay moraleja, más allá de las lecciones que aprenden, o no, los protagonistas.
El siguiente apartado reúne otros nueve cuentos que siguen hablando del fracaso, pero esta vez de forma negativa, ya que son desgracias irremediables protagonizadas por personajes de conductas despreciables. Hablan de gente en paro, de las desdichas de la guerra, del maltrato, del alcoholismo, etc.
En el apartado tercero, aborda un tema un poco escabroso, como son las relaciones de pareja y aquí es donde más sobresale el sentido del humor en algunos de los diez cuentos. Aunque en su práctica totalidad están tratados con delicadeza y sumo cuidado en no utilizar lenguaje soez. Hay matrimonios interesados, separaciones, infidelidades y despertares a los placeres de la vida.
El último apartado es un canto a la amistad, algo que el autor valora mucho. Amigos que se separaran por diversas cuestiones y anhelan en reencuentro (El premio), el pago por favores de hace muchos años (Condenada a morir), los cuidados de personas ancianas (Con buenos ojos), la partida al peligro de un ser querido (Solo faltan dos días), el sobreponerse a las dificultades (Perdidos), la mayoría de edad (El regalo) o una lúcida metáfora sobre el trabajo en equipo y la posición de las dos ruedas de una bicicleta, la que sirve de motor y la que gobierna la dirección.
Para terminar, es conveniente detenerse un momento en la forma de narrar de Alejandro. El lenguaje rico y muy preciso. Usa los términos adecuados en cada momento y su conocimiento de palabras, ya en desuso o poco habituales, evoca con precisión otros tiempos y lugares: albahaca, acequias, calostros, tesos, umbría, cándalos, alborada...
Las metáforas están muy cuidadas y son hermosas, remarcando la pulcritud de su forma narrativa. Quisiera destacar alguna:
“La esponja del tiempo borró muchas imágenes de su memoria” (página 13).
(En el metro:) “Voy de aquí para allá por las tripas de la capital, desplazándome sobre el paralelo herrumbroso y brillante en la oscuridad…” (página 43).
“La miró a los ojos, grandes como balcones, se asomó a ellos y vio al otro lado tardes de sol y lluvia” (página 162).
“Los rugidos del mar me conmovían al desbaratarse contra los farallones…” (página 174).
Pero también utiliza el lenguaje coloquial en muchas ocasiones, cada vez que los personajes lo requieren, para dar credibilidad a los diálogos de gentes de baja estofa o de simples campesinos.
Aquí acabo. Espero despertar el interés por su lectura y no haber desvelado demasiado. En todo caso lo importante de cualquier creación literaria, no es el argumento, sino las palabras, que puestas unas detrás de otras hacen que pases un rato agradable de lectura, que es lo que deparará a cualquier lector este libro. 

jueves, 14 de febrero de 2019

Poemas vitales

Llevo casi cuarenta años con Mila. Ya no podría imaginar mis días sin ella. No solo me hace falta para tener una vida ordenada, sino que es la principal razón de que yo siga respirando. Cuando ella cumplió cincuenta años se me ocurrió un regalo original: escribirle un libro. Me llevó casi un año hacerlo. Lo escribí, lo maqueté, le realicé una portada e imprimí tres ejemplares. Era un poemario que titulé “Cincuenta poemas vitales” y que consistió en elegir una fotografía de su álbum, de cada uno de sus años vividos y, tomándola de referencia, escribirle un poema. En total 50 poemas originales. Me produce pudor hacerlos públicos, ya que pertenecen a la intimidad y sobre todo son de ella, por lo que no tengo ningún derecho a hacerlo. No obstante, hace cuatro años publiqué alguno en esta misma fecha, en una entrada que titulé San Valentín. Ahora me dispongo a sacar a la luz otro poema, el 7, con la correspondiente fotografía, y lo voy a completar con uno más, que quedó fuera del libro, el 51.

Al ser una sorpresa, espero que no se enfade por publicar fotos de las que ella es tan celosa de no difundir en las redes sociales. El que sí que espero que se enfade es El Corte Inglés, porque no me voy a gastar un solo euro con este regalo.


7 La cámara de fotos


En el colegio un día

apareció un señor,

en las manos llevaba

embrujo y emoción.

Ya todos lo sabían,

alguien los avisó:



—Vestid ropas bonitas,

zapatos de charol,

peinaos bien el pelo…—

Y nadie lo olvidó.



—A la hora del recreo

formad filas de a dos.

Y luego de uno en uno

pasáis por el salón.



—Sonríe morenita.

que pareces un sol.

¡Qué ojos más bonitos!

¿Quién te los regaló?

Vuelve la cabecita,

mientras te miro yo,

que sale un pajarito.

Ya todo terminó.




51 Serenidad



La serenidad brilla

en tu dulce semblante,

trayendo madurez

al verdoso paisaje

que alienta tu sonrisa.

Belleza que deriva

de un lindo brote verde

plantado en un lejano

instante cotidiano.


Abandónate ya

a la gran placidez

de sentirte muy viva,

y no te embarques más

en largas travesías

plagadas de tormentas.


Permite que en ti anide

definitivamente

el mirlo chiquitito

de canto aflautado

y suave melodía,

el cual sin pretenderlo

te animará los días.



miércoles, 30 de enero de 2019

Viva el doblaje, viva Pancho Villa

Se suele diferenciar a la tendencia política denominada derecha, de la otra a la que se llama izquierda, por el factor del conservadurismo. Pero esta generalización es una falsedad.

Sí que es verdad que el conservadurismo es el factor característico de la derecha en el terreno de lo social, pero no en otros terrenos. Por ejemplo en lo cultural y el patrimonio. En la ciudad donde vivo, llevamos décadas en las que la labor de conservación patrimonial ha sido defendida por gentes de izquierda y, por desgracia, la destrucción la han defendido las derechas. Y digo lo de por desgracia, porque en la ciudad donde vivo, son las derechas las que llevan gobernando durante, ya no decenios, sino siglos. Muestra de ello son las destrucciones de patrimonio como el cementerio mudéjar, la Fábrica de Harinas o incluso el Alcázar de Ávila. Y las murallas no las tiraron porque eran muy sólidas y por falta de presupuesto.
Por ello no tengo ningún empacho de mantener en este blog una etiqueta que se denomina Defensa del Castellano y que es netamente conservadora. La cual intento alimentar de vez en cuanto, aunque normalmente movido por la indignación.

No es de recibo que la tercera lengua más hablada en el mundo, en la cual han escrito intelectuales como San Juan de la Cruz, Rubén Darío o García Lorca, por poner tres nombres al azar, y con más de quinientos millones de personas que la tienen como lengua materna, esté sufriendo un proceso de destrucción tan a ojos vista.

Mis reflexiones me han llevado a una idea clara: tenemos complejo de inferioridad y no valoramos en absoluto el idioma castellano. Y esto es inducido.
Nos lo delatan las redes sociales, donde nadie se preocupa si está escribiendo correctamente una palabra castellana pero, si utilizan el inglés, miran con lupa para no cometer un error al escribir WhatsApp, smartphone, runners, etc. Estas personas, incluso, se preocupan de pronunciar lo más correctamente que les es posible la lengua de Shakespeare. Por ejemplo sus correos electrónicos son yimeil punto com (gmail.com) y, en lugar de utilizar una tableta, ellos tienen una táblez (tablet).

A un anuncio comercial en los medios audiovisiuales, si quiere tener glamur, no le queda otra que realizar la locución en inglés, o como mucho en francés o italiano si es de moda. El otro día, en la tele, escuché al inefable Miguel Ángel Revilla quejarse de lo mismo, poniendo el ejemplo de cuando pronuncian el castellanísimo nombre de Carolina Herrera, con acento anglosajón, Cagolina Eguega.

Sé de primera mano que algunos visitantes extranjeros en nuestro país se han indignado cuando han encontrado un dependiente que no les entendía en inglés. Y, por el contrario, las noticias de vez en cuando nos informan de la agresión en una calle, o en el metro, de Londres, a un turista español por hablar en castellano con un compatriota.
Nuestros mandatarios nos fuerzan a convertirnos en bilingües, que no quiere decir aquello que significa esa palabra, o sea, hablar el idioma propio y otro. Lo que pretenden es que todos hablemos inglés. Aunque ellos no lo hagan. Pero lo importante es que pasemos por el aro. ¿Para qué? No nos lo dicen, claro. La razón es que es conveniente para el sistema capitalista, que necesita utilizar, allí donde sea productiva, la mano de obra. Además de para unificarnos en el pensamiento y que seamos más manejables; que no tengan que andar poniendo una etiqueta diferente en ese refresco famoso en cada país.

Hace poco cayó ante mis ojos un artículo a través de las redes sociales, en el que el titular ya es de por sí significativo: Los españoles hablamos peor inglés que los suecos o los portugueses. Y sí, el doblaje es culpable. ¡Toma ya! No dice que la causa es que nuestras películas tradicionalmente se doblen, si no que es culpa del doblaje. Somos ignorantes por no hablar inglés y no hay causas, sino culpas. ¿Por qué alguien con una carrera universitaria tiene que sentirse ignorante por no hablar inglés? Aunque sea bilingüe o trilingüe (pensando en Cataluña). Yo, por ejemplo, me esfuerzo en hablar francés y tengo mi carrera universitaria, pero soy ignorante, porque no hablo inglés. Y confieso que intento por todos los medios, desde hace tiempo, olvidar el poco inglés que aprendí. Por rebeldía, tal vez. Pero sobre todo, por ser consciente del tremendo daño que está haciendo este idioma a la lengua en la que me expreso. Sí, la está contaminando, menospreciando y desvirtuando. Siendo la intención última el enterrarla, para unificar a toda la humanidad.
Una obra de arte, como una película, es más auténtica si está subtitulada, que si está doblada. De acuerdo. Pero cuando nos colonizan culturalmente con una sola lengua, estamos hablando de otra cosa. Si eliminamos el doblaje no escucharemos en la pantalla más que el idioma que nos quieren imponer para dominarnos mejor.


Fotograma de Black Mirror
Entonces, bendito doblaje, que al menos a mi generación le salvó de la inmersión en el capitalismo más salvaje que viene en la actualidad desde dentro de los muros –de momento imaginarios– del nefasto Trump. El cual, tanto desprecia a los hispanohablantes, dicho sea de paso, que se cree superior culturalmente, aunque sea incapaz de leer un libro entero.