jueves, 14 de junio de 2018

El rato


Era un buen rato. Yo sé que no debería llamarlo así, pero es que era parecido a un ratón aunque mucho más grande, como una rata. La diferencia principal es que éstas suelen tener un rabo grueso y, sobre todo, son huidizas. Sin embargo, el rato tenía físicamente el porte de un pequeño ratón, pero mucho más grande y, sobre todo, me hacía cara, desafiante.

Ilustración de Gris Medina
Se plantó  de nuevo delante de mí, mirándome fijamente, como retándome. Yo me quedé paralizado, no era capaz de moverme, temiendo algo absurdo, como que saltase de repente hacia mí para pegarme un feroz bocado. Por más irracional que parezca, su presencia me infundía el temor de algo tan desatinado como un salto acrobático.

En otras ocasiones, cuando se cansaba de mirarme, daba la vuelta con parsimonia y al momento lo perdía de vista.

¿Dónde demonios se escondía? Yo mismo hacía la limpieza y no encontré ningún agujero en las paredes por donde pudiera escabullirse. A no ser… Sí, no quedaba otra, debajo de la cama. Por ahí tan solo pasaba el cepillo, sin agacharme a ver si en la pared existía alguna especie de hueco. ¿O tal vez era debajo de este mismo catre donde había hecho el nido?

Pero esa vez iba a ser diferente. Me había precavido y tenía en la mano el zapato. El rato permanecía inmóvil retándome con su mirada. Mientras tanto, yo tensaba mis músculos, con el mayor disimulo posible, procurando que mis gestos no me delataran.

Efectivamente, como un resorte lancé el zapato en su dirección. Pero ni siquiera vi si le había dado, ya que nuevamente despareció de mi vista. Instintivamente levanté mi pie descalzo, ya que lo lógico es que hubiera pasado debajo del catre y temí de él una dentellada.

En ese momento se corrió el cerrojo exterior del chabolo y penetró un tipo cuya cara no me era desconocida del todo.

–Tienes de nuevo un compañero de celda –me dijo el guardia a sus espaldas–. Pero cuídalo bien que es un político condenado por corrupción. De los famosos. Seguro que si te cuenta su vida pasáis un buen rato.