sábado, 14 de octubre de 2017

De conquistas y barbaries

Paseando por la ciudad de Ávila no es difícil toparse con un verraco. Son, éstas, esculturas zooformas de gran tamaño, que suelen representar toscamente un toro o un cerdo. Para el que no las ubique, puede hacerse una idea con los famosos Toros de Guisando.

Estas figuras las realizaba una tribu celta, los vetones, que eran en esencia ganaderos y habitaron las tierras colindantes con la cordillera del Sistema Central, básicamente entre las provincias de Ávila y Salamanca. Para qué servían estos monolitos, no está claro. Primero se les atribuyó carácter religioso, propiciatorio de la ganadería, de la que subsistían sus autores. Pero también pudieron servir como hitos que señalaban campos, ya que los castros celtas se encaramaban a colinas y desde éstas se divisaban los terrenos del valle donde pastaban las ganaderías, que serían señalados con los conocidos toros de granito.

El caso es que no se sabe a ciencia cierta. Y no se sabe porque la cultura vetona, al igual que otras culturas celtas, celtíberas e iberas, fueron destruidas, masacradas y desmanteladas por los romanos. Y para ello se empleó gran crueldad y ensañamiento, recordemos dos hitos heroicos como Sagunto o Numancia. En su larga conquista de la Península Ibérica, que superó el siglo, los romanos hicieron despoblar los castros fortificados, arrasándolos y obligando a los supervivientes a poblar en el llano. También la aculturación hizo que no quedaran restos de las costumbres, la lengua, la religión o la sabiduría celta.

Han pasado los siglos y lamento que de la cultura celta peninsular, así como la ibera, apenas queden migajas materiales y, salvo alguna breve recensión histórica romana, nada escrito de un pueblo que ya existió en tiempos en los que estaba inventada la escritura.

A pesar de ello, no le tengo ninguna inquina a los italianos, descendientes de los conquistadores. Ni les insulto avergonzándolos por las masacres realizadas. Al contrario estoy orgulloso del mestizaje que dio forma a los españoles actuales. No solo fuimos iberos, celtas y romanos, también germanos (visigodos), árabes, judíos, etc. Por eso no llego a comprender cómo cada vez que llega la conmemoración del encuentro entre europeos y americanos que supuso lo que se ha denominado erróneamente como “descubrimiento de América” surgen voces que intentan hacer que nos avergoncemos de ello los que somos herederos de la historia de España.

Hoy en día las guerras de conquista son execrables y los sufrimientos que provocan no tienen ninguna justificación. Ni siquiera podemos justificar ahora las conquistas del pasado, pero tampoco podemos juzgarlas con las premisas actuales. Y más en el caso de América, donde los conquistadores invadieron militarmente un continente en unas pocas decenas de años del siglo XVI. En Castilla ocurrió lo que pocas veces ha tenido lugar en la Historia, que los invasores se plantearon éticamente el derecho que tenían de conquista, cuya más palpable expresión está en la Junta de Valladolid de 1550-51, donde se desarrolló la controversia entre Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda sobre el derecho de conquista y en Leyes Nuevas de 1542, que pretendían “el buen tratamiento de los indios”. Sí, apenas cincuenta años después del encuentro con el fantástico continente americano. Algo muy diferente a lo que hicieron los puritanos y calvinistas con las tierras indígenas del norte.

Por otro lado siempre se pasa por alto el grado de barbarie que desarrollaban imperios como el azteca, entre otros, para los cuales el que el Sol continuara diariamente su ciclo suponía el sacrificio diario en todos sus templos —varios por ciudad— no de un animal, sino de un ser humano. Y si era niño, más mérito tenía. Lo del indígena feliz y en paz con la naturaleza no es más que una memez. El imperio azteca estaba en un grado de desarrollo similar en crueldad al imperio romano, que celebraba combates de gladiadores. Los castellanos que llegaron a América, sin lugar a dudas, tenían una elevación espiritual y humanitaria mucho mayor, aunque hoy en día nos parezca atrasada.

Me asquean estos días en las redes sociales muchas denigraciones del encuentro entre europeos y americanos con imágenes de carabelas surcando mares ensangrentados. O llamamientos a la “resistencia indígena”. ¿Resistencia indígena tras quinientos años de la conquista y doscientos de independencia? ¿A quién tienen que resistir? ¿No estaremos hablando de otra cosa? ¿No será rebelión contra las élites capitalistas de sus propios países? Claro que entre los humillados y pobres, gran parte lo forman comunidades indígenas, pero esa es otra historia. La conquista de América por parte del imperio castellano concluyó en el siglo XVI y ya va siendo hora de que los “pueblos oprimidos” tomen conciencia de su responsabilidad histórica y no busquen cabezas de turco para culpar a otros de sus males actuales.

Las personas que conquistaron América son antepasados de los americanos actuales y no de los que ahora vivimos en el Península Ibérica, cuyos antepasados obviamente no fueron allí, si no que se quedaron aquí destripando terrones. Si quieren culpar a alguien por lo pasado, que se miren en un espejo y descubran su grado de mestizaje. Yo sé que no soy vetón, como tampoco soy romano, ni judío, ni musulmán, aunque pueda tener sangre de todos ellos. En mi caso personal tan solo puedo certificar que tengo sangre alemana por mi quinto apellido. Pero me siento orgulloso de los vetones de una tierra, Ávila, en la que no nací, como me siento orgulloso de toda la sangre mestiza que corre por mis venas.

Yo el 12 de octubre sí que tengo mucho que celebrar. El encuentro entre dos continentes, el compartir una misma lengua que posibilita que los americanos de hoy en día puedan leerme; el tener unos intelectuales, como por ejemplo Rubén Darío, del que podemos sentirnos orgullosos tanto los abulenses como los nicaragüenses.

La Historia no la podemos cambiar, pero sí asumirla y extraer lo positivo para enriquecernos.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Los tebeos del barroco

Al igual que el gótico era una continuación del románico con esencias nuevas, el barroco continuaba el renacimiento con la ruptura del equilibrio clásico, efectuado con diversos recursos, como la repetición rítmica de elementos, la creación de tensiones compositivas, la escenificación teatral, el enmascaramiento de los elementos constructivos, la distorsión, el dinamismo, el contraste, el retorcimiento...

[Gasse for the Times, 1648. Museo Británico, Londres.]

Y continuaron haciendo tebeos, no faltaba más. Como primer ejemplo traemos una sátira inglesa contra las religiones no ortodoxas de mediados del siglo XVII. Si escondemos la fecha, seguro que muchos apostarían que están ante un cómic actual. Y no me privo de llamarlo cómic, porque procede del ámbito anglosajón.



[Evangelicae Historiae Imagines, 1593.]


El Concilio de Trento, contraviniendo las reformas Luterana y Calvinista, pretendió la utilización de imágenes para instruir al pueblo en artículos de fe. Siguiendo esta recomendación el jesuita mallorquín Jerónimo Nadal publicó en Amberes en 1593 las Evangelicae Historiae Imagines, que consisten en un evangelio narrado con imágenes, acompañadas de un comentario explicativo.

[La peste en Londres, siglo XVIII, grabado anónimo. Magdalane Collage, Cambridge.]


Sin salir del género bibliográfico, veamos otro ejemplo de cómic, que ofrece imágenes narrativas de los efectos de la terrible epidemia de peste sufrida en Londres y que integra imagen y texto, complementándose en una narración que también podría confundirse como realizada en el siglo XX.


La Pintura Barroca también tuvo grandes maestros narradores, destacando el inglés William Hogarth (1697-1764) como uno de los más brillantes. Gran dibujante, cultivó el retrato, pero su especialidad fue la crítica de la vida costumbrista británica y con esa intención realizó su serie El matrimonio a la moda, que consta de seis secuencias y relata la historia de un enlace matrimonial tradicional, donde los cónyuges se han visto obligados a seguir la decisión familiar, sin que por parte de ellos hubiera interés alguno, ya que no se trataba más que de unir una familia aristocrática arruinada con unos ricos burgueses sedientos de títulos nobiliarios y, como es previsible, interfiere un asunto de cuernos, que pone en entredicho la honra, derivando la historia en tragedia con la muerte de ambos.

[Matrimonio a la moda, William Hogarth, 1743, óleo sobre lienzo. National Gallery, Londres.]

Es impagable observar con detalle cada escena, cuya yuxtaposición nos completa una narración repleta de guiños. Primero el rico burgués, padre del novio, el cual está ausente de la escena, está ultimando con sus asesores las estipulaciones matrimoniales, mientras el noble, que no se rebaja a esos asuntos menores, esnifa rapé al lado de su hija, que está siendo camelada por un joven abogado. La segunda viñeta representa la vida disoluta que lleva la joven pareja tras la boda. Acaban de dar una fiesta y se desperezan ignorándose mutuamente, ante el desorden de su mansión y la indignación del contable de la familia. En la tercera secuencia el marido está haciendo tratos para “llevarse al huerto” a una joven. En la siguiente imagen la esposa, por su parte, da su fiesta particular y se deja cortejar por el leguleyo de la primera viñeta. Pero, oh, la tragedia llega en la quinta secuencia. El marido, herido de muerte deja caer su espada, hay otra en el suelo manchada de sangre; la esposa suplica por su vida y alguien huye en paños menores por la ventana. Está claro lo ocurrido, se deduce de lo presente, el esposo pilló in fraganti a su “amada” mujer en brazos del otro y todo acabó en duelo de honor. La última viñeta representa el cadáver de la joven que acaba de suicidarse, ante los ojos de su hijo y los sirvientes. Con el amante huido y condenado a muerte, el marido fallecido y su padre deshonrado, qué otra salida le quedaba a la pobre… El último detalle es asombrosamente ilustrativo, el compungido suegro está quitando el valioso anillo del cadáver de su nuera…

Esta es una de las narraciones gráficas del autor, pero Hogarth no consiguió su propósito por casualidad, abandonando después este lenguaje, sino que sabía lo que quería y realizó otras narraciones similares como La carrera de la prostituta y La carrera del libertino. Sus series de cuadros se expusieron ordenadas para que pudieran leerse y, es más, tuvieron tanto éxito que fueron vendidas más tarde como portafolio de grabados. Es decir se vendieron en reproducciones múltiples, como se venden hoy en día los tebeos, para que pudieran ser leídas por los compradores en sus casas.

Con William Hogarth tenemos el más grande ejemplo de un autor que sabía lo que quería hacer y realizó conscientemente narraciones gráficas antes de que existiera una teoría sobre el género. Y perteneció al siglo XVIII.

[Proceso de producción de la lana, grabado por Hinton, 1749. Civica Raccolta Stampe Bertarelli. Universal Magazine, Milán.]

Concluiremos este capítulo con dos ejemplos de Narrativa Gráfica, que nos afirmen en la intención de demostrar que no existe época, ni estilo, sin realizaciones de este lenguaje. El primero es un grabado de la Universal Magazine, de 1749, donde se explica el proceso del esquileo de las ovejas y el lavado, batido y cardado de la lana. Es una perfecta narración gráfica, aunque no consista en el relato de un cuento o historia, pues también las yuxtaposiciones icónicas nos pueden explicar procesos científicos o de otra índole. No hay que olvidar que estamos ahora en la época de la Razón y de la Ciencia y que la Narrativa Gráfica también puede servir para sus propósitos. El otro ejemplo está clasificado como pictórico y ya lo hemos visto, pero tenemos que traerlo a su época para situarlo. Merece la pena releerlo ahora para disfrutar de la narración de la captura del bandido maragato realizada por Goya.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Ávila se adelanta a Cataluña y proclama su independencia

Nos encontramos a comienzos del siglo XXI. Toda España está ocupada por los españoles… ¿Toda? ¡No! Una ciudad poblada de irreductibles vetones resiste todavía y siempre al invasor. Y la vida no es fácil para las provincias limítrofes de Segovia, Salamanca, Valladolid, Madrid…


Declaración de independencia de la nación abulense:

“Nosotros, los representantes de las ciudades, villas y pueblos de la provincia de Ávila, —a saber: las ciudades de Arévalo, Arenas de San Pedro y Ávila, las villas de Piedrahía, La Adrada, Mombeltrán, etc., así como los pueblos de La Colilla, Rivilla de Barajas, Poyales del Hoyo y demás—, reunidos en Congreso general, acudimos al juez supremo del mundo para hacerle testigo de la rectitud de nuestras intenciones. En el nombre y con el poder pleno del buen pueblo de estas localidades damos a conocer solemnemente y declaramos que estas localidades unidas son y por derecho han de ser Estados libres e independientes; que están exentas de todo deber de súbditos para con la Corona española y que queda completamente rota toda conexión política entre ellas y el Reino de España, y que, como Estados libres e independientes, poseen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, anudar relaciones comerciales y todos los demás actos y cosas que los Estados independientes pueden hacer por derecho. Y para robustecimiento de esta declaración, confiados a la protección de la Providencia divina, empeñamos unos a otros nuestra vida, nuestra fortuna y nuestro sagrado honor”.

A la espera de la elaboración de una Constitución, que establezca las estructuras del estado, lo cual requiere la reunión de las personas ilustres que habitan esta noble y antigua tierra, elevamos los siguientes propósitos, que son irrenunciables:

1. Para que no pueda haber marcha atrás en nuestra solemne decisión, levantaremos un muro de cinco metros de altura, que recorrerá los límites provinciales… Es decir, nacionales desde ahora. Provisionalmente puede servirnos una valla como la de Melilla, con sus concertinas y todo, y, si no hubiera suficiente dinero, de momento pintaríamos una línea blanca similar a la que rodea los campos de fútbol.

2. Abandonamos voluntariamente el euro, que no ha traído más que pobreza a las gentes del país al que antiguamente pertenecíamos y la nueva moneda será el “Tereso”, de tal forma que un tereso equivale de salida a un euro, y cien teresos a cien euros. Las monedas se fabricarán en piedra rubia de La Colilla y los billetes en tela vaquera de Santa María del Berrocal. Llevando tanto unas como otras, en la cara A, la fisonomía del Ilustrísimo Presidente de la Diputación, que pasará a ocupar el cargo de Ilustrísimo Presidente de la República Vetona de Ávila. Y en la cara B, el nuevo escudo nacional, integrado por un Águila de Gredos, en un campo de granitos —se entenderá por granitos la roca compuesta de cuarzo, mica y feldespato, y no lo que tienen los adolescentes en la cara.

3. El gobierno provisional será de concentración nacional, integrado por representantes de todos los partidos políticos, hasta que se efectúen unas elecciones constituyentes. Su sede se fijará en El Episcopio, dejando la sala abovedada del piso inferior como bar de pinchos para sus señorías.

4. Nuestro himno nacional será el siguiente:

Ávila, Ávila, Ávila.
Ávila de mis amores.
Te llevo en el corazón,
henchido de muchas flores.
Naciste en la lejanía
de los siglos precedentes,
y llegas a nuestros días
sonriendo a porfía.
Dientes, dientes, dientes.
Un águila hay en tu escudo,
surcó las crestas gredenses
y arribó como pudo
a los cielos abulenses.
Tus mujeres son hermosas
y tus hombres son valientes,
los gays visten de rosa
y pasean por San Vicente.
¡Viva, viva, viva!
¡Viva mi patria vetona!
Gritar tu nombre sin ira
me colma y me envalentona.
Vivan tus pinchos y tapas,
viva tu santa patrona
vivan tus altas murallas,
el Moneo y La Casona.

(Publicado originariamente en “El mundo según los abulenses”, Éride Ediciones, Madrid, 2015)

lunes, 28 de agosto de 2017

La Sagrada Familia de Gaudí

Todos estamos horrorizados por los atentados recientes en Cataluña, al igual que lo hemos estado por el terrorismo que hemos sufrido anteriormente y nos espantaremos por el que sin duda vendrá. El TODOS implica a las personas de buena voluntad, sean cristianas, musulmanas, judías, budistas… o ateas, excluyendo el pequeño núcleo de intransigentes. De ese grupo de TODOS, la mayoría hemos sido solidarios y una minoría lo ha utilizado mezquinamente de forma política, como ha ocurrido en anteriores ocasiones (11M, Miguel Ángel Blanco, etc.). Supongo que contra esto no tenemos remedio.

Mi particular homenaje va a consistir en publicar aquí unas fotos, sin más comentario, sobre mi visita a Barcelona en 2014, esa hermosa y acogedora ciudad de la que guardo tan buenos recuerdos. Bueno sí, añadiré tan solo unas palabras en idioma español (catalán): NO TINC POR.


























martes, 15 de agosto de 2017

Tebeos en el Renacimiento

El Renacimiento buscó la belleza tomando como medida al ser humano. Estudió proporciones e imitó a la Naturaleza, idealizando los modelos, llegando a lograr la perfección en la representación de la realidad. Pero la narración gráfica es un arte literario y no plástico, que únicamente utiliza la imagen como herramienta narrativa, no siendo un fin en sí misma.

A pesar de todo existió también narrativa gráfica en el Renacimiento, que intentaré ilustrar con unos pocos ejemplos. No será tan llamativa como en la Edad Media, cuando el afán narrativo se hacía obsesivo para aleccionar a una sociedad mayoritariamente analfabeta.

En la pintura del Quattrocento hay auténticos hallazgos como en el Tributo de la Moneda. Es un fresco de Masaccio realizado en el primer tercio del siglo XV. Aunque a primera vista parezca una sola imagen es una completa narración gráfica, que funde sobre un fondo-escenario tres momentos sucesivos. Leamos lo que nos cuenta el autor en el orden que él nos propone. La vista acudirá en primer lugar al grupo de figuras centrales. En este conjunto de rostros individualizados destaca Cristo de entre sus apóstoles, todos ellos con el aura de santidad que pervive de las representaciones medievales, aunque ahora ocupe espacio físico y se vea en perspectiva, cual si fuera un sombrero. A la izquierda de Jesús está el “malvado” recaudador de impuestos que pone al Señor en una disyuntiva espinosa, pues si no paga significa que se rebela contra Roma y si paga se está sometiendo al Imperio Romano en lugar de liberar a los judíos, que es lo que ellos esperaban del Mesías. Cristo está vuelto hacia Pedro a quién insta a cumplir la obligación tributaria y para ello señala hacia el lago. La desorientación del apóstol, señalando en la misma dirección, hace que la vista del observador se dirija hacia ese lugar donde, ¡oh sorpresa!, se encuentra de nuevo San Pedro repetido, que ha obedecido a su patrón y manipula un pescado a orillas del lago. Esta es la segunda escena que ocurre a continuación de la primera. Nos dice la Historia Sagrada que Pedro extrajo una moneda del pez muerto de forma milagrosa y eso es lo que se nos pinta. Ya sólo nos queda la zona derecha del cuadro y ahí están de nuevo Pedro y el recaudador de impuestos, los dos repetidos en la tercera acción y encuadrados ahora en un marco arquitectónico, que implica un desplazamiento geográfico. El apóstol está cumpliendo la voluntad de Jesús y pagando el tributo de la moneda. Podemos pensar que a esta histoira le falta algo para ser comprendida, pero eso nos pasa a nosotros, en el siglo XXI, que ignoramos en gran parte la Historia Sagarada. La gente a la que iba dirigida la conocía de sobra y no necesitaba inguna explicación para interpretar las escenas que descubría de forma intuitiva. La moraleja es conocida: a Dios lo que es de Dios y a Roma lo que es de Roma...

Vayamos ahora a otro de los grandes, El Bosco, en una de sus obras más famosas, El Juicio Final, fijándonos en su famoso tebeo La Expulsión del Paraíso. El Bosco hace algo parecido a Masaccio, funde tres escenas sobre un mismo fondo paisajístico, pero ahora se leen de abajo a arriba y de izquierda a derecha: la creación de Eva a partir de una costilla de Adán, la representación de la “voluble” Eva, engañada por la serpiente, ofreciendo a Adán el fruto del árbol prohibido y la expulsión del Paraíso por un ángel de espada en ristre. Ya ven, otra historia “con moraleja”.

Pero la yuxtaposición de secuencias no siempre se realizó en un mismo cuadro, sino que se realizaron series de cuadros, que debían ser leídos en un orden determinado y, entonces, narraban una historia y, si no, no se comprendían. Así uno de los mejores estudiosos de la perspectiva del Quattrocento, Paolo Ucello, pinta El Milagro de la Hostia profanada, que consta de seis tablas realizadas entre 1465 y 1469 y relata un cuento medieval, de tintes racistas para nuestros ojos de hoy, pero muy representativo de la cultura de su tiempo. En el primer cuadro —podemos llamarlo sin equivocarnos viñeta— una mujer está vendiendo una hostia a un mercader judío en su establecimiento comercial, el cual tiene la secreta intención de quemarla. En la siguiente, en la zona izquierda de la imagen, el mercader y su familia miran asustados el resultado de la profanación ya realizada: De la chimenea parte un reguero de sangre procedente de la hostia. En la zona derecha de la viñeta, por fuera de la casa, están unos soldados intentando derribar la puerta para detener a los deicidas. El recurso usado por el autor es modernísimo pues nos ofrece a un lado el interior de la estancia y en el otro el exterior, atravesando el muro con la vista, como si fuera un escenario. Cuando en el siglo XX hicieron lo mismo en una historieta, o en el cine, pensaron sin duda que acababan de inventarlo. En la tercera viñeta se realiza una procesión que culmina en un altar donde se consagra de nuevo la hostia. En la cuarta, la pecadora mujer, que vendió la hostia, va a ser castigada por unos soldados, pero un ángel desciende de los cielos para interceder por ella… Claro, ¡era cristiana! En la viñeta quinta el pérfido judío es quemado en la hoguera junto a su mujer ¡y sus dos hijos! En la última viñeta la pecadora protagonista, una vez muerta, yace ante el altar donde se reconsagró la hostia y dos ángeles se pelean con dos demonios por su cadáver. Fin y otra moraleja.

Acabemos con uno de los autores cimeros del Arte Universal, que hizo un maravilloso tebeo que está en el Museo del Prado. Boticelli pintó una serie de 4 tablas que iban insertadas en un mueble de madera, que fue regalo del enlace matrimonial entre los hijos de las poderosas familias florentinas Pucci y Bini en 1483. Tres tablas se conservan en el Prado y la última en el palacio Pucci de Florencia. La historia de Nastaglio degli Onesti es una adaptación de la octava novella de la quinta jornada del Decamerón de Bocaccio. O sea, una adaptación al cómic de una novela, como se hace hoy en día. En esencia relata la visión mágica, repetida hasta la saciedad, de la muerte de una joven que “ha tenido la osadía” de rechazar a su guapo y rico pretendiente… Les recuerdo que el autor del cuento es Bocaccio. Veamos ahora la adaptación. Las tres primeras tablas contienen varias secuencias cada una, sobre un mismo fondo, que son los paisajes de la ciudad de Rávena donde transcurren los hechos. En la primera viñeta el joven Nastagio degli Onesti pasea por el bosque, cabizbajo ante la decepcionante negativa de su pretendida a contraer matrimonio. En el centro de la imagen aparece otra vez el protagonista, luchando contra unos perros que atacan a una mujer desnuda, que no es otra que su amada y que inútilmente intenta escapar de la tortura. A la derecha aparece un jinete que persigue a la dama, espada en ristre. En la segunda viñeta Nastagio retrocede horrorizado por lo que está presenciando, el caballero está extrayendo las vísceras del cadáver de la mujer, para echárselas a los perros, los cuales ya se las comen a la derecha de la imagen. Al fondo de la misma viñeta hay una escena más y es la repetición de la secuencia del caballero persiguiendo a la joven desnuda. Con una argucia tan inteligentemente nos cuenta Boticelli que la escena no es algo real, sino que tan solo es una visión que se repite nada más acabar, ya que sería imposible perseguir y matar más de una vez a la misma persona. En la tercera viñeta el escenario es un banquete campestre entre las familias de los enamorados. Nastagio ha organizado el banquete en el mismo lugar donde se reproduce incansablemente la espantosa escena para darla a conocer. Aunque también es un guiño a los pretendientes, Bini y Pucci, cuyos escudos familiares cuelgan de los árboles. Y ahí está Natagio, en medio, explicando lo que están viendo todos los comensales, totalmente horrorizados, pues por la derecha de la escena llega la joven desnuda, cayendo víctima de las dentelladas caninas con su perpetuo perseguidor a caballo, que irrumpe violentamente. ¡Cualquiera se sigue negando a casar! La última viñeta presenta el desenlace que, naturalmente, es el banquete nupcial de la peculiar pareja, celebrado en el campo, aunque entre arquitecturas renacentistas.

Hay quien en estos ejemplos ha visto arte plástico, yo veo narraciones gráficas, tebeos. Quitémonos las legañas.

miércoles, 26 de julio de 2017

Mis libros y yo

Yo no soy un escritor corriente. Lo siento, no quiero dar a entender que soy extraordinario, lo que quiero decir es que mi trayectoria dista mucho del resto de mis colegas. Normalmente, un escritor sabe que lo es desde que comienza a leer. Sueña desde niño con llegar a desempeñar esta, digamos, profesión. Yo nunca supe que era escritor hasta bien superados los cuarenta años.


Yo quería ser dibujante, siempre soñé con ello, pero la naturaleza no me dotó. Mi esfuerzo era desproporcionado para el resultado que obtenía. Me di cuenta mientras dibujaba de que el trabajo no me satisfacía y me costaba mucha fuerza de voluntad concluir mis dibujillos. Aún así tengo una buena colección de narraciones gráficas y otros desvaríos que perpetré. E incluso intenté que alguna editorial me contratara. De ello tan solo he sacado la pasión por la narrativa gráfica, los tebeos, convirtiéndome en una especie de teórico, que incluso escribí un ensayo al respecto, algunos de cuyos capítulos revisados estoy publicando en este blog bajo la etiqueta de Narrativa Gráfica. Mi satisfacción fue grande cuando lo escribía y el resultado me pareció bastante digno. Conclusión, yo no soy dibujante, soy escritor.

Tuve un extraordinario profesor en el bachillerato que me inculcó el amor por la literatura, pero yo me decanté por la historia. Más tarde me di cuenta de que era capaz de redactar de una forma intuitiva y aceptable, pues organizaba las ideas de manera coherente. Con el tiempo he comprendido que me hace mucha falta pulirme y aún estoy aprendiendo. A mi edad, estaré aprendiendo hasta el fin de mis días.

Cuando mis empeños en opositar para profesor de educación secundaria se extinguieron, empleé el tiempo libre en escribir mi primera novela, publicada en 2008. El ser capaz de terminarla y su resultado me animaron a emprender un enorme reto, escribir una novela histórica, publicada en 2013. Aún me sentí mejor y, sobre todo, me di cuenta de que disfrutaba escribiendo. Entonces supe que yo era escritor, lo que ocurría es que no lo sabía. No me había enterado. Eso ya no me lo puede quitar nadie, pues tengo lectores desconocidos que han pagado por mis libros. En 2017, creyéndome ya mi oficio, publiqué mi tercera novela, planteándome crear una saga, de la cual ya he comenzado la segunda entrega. Como mi intención tan solo es que me lean los que tengan interés, esta vez probé por publicarla con descarga gratuita. Fue el azar el que me llevó a conocer este proyecto editorial, que encajó perfectamente con mis intereses.

Como estamos en verano y tenemos más tiempo libre, voy a permitirme la libertad de recomendar mis obras que, por cierto, son muy diferentes entre sí. Espero que se me perdone la inmodestia. Al menos servirá para satisfacer la curiosidad del que no las conozcan.

EL INMATERIAL

¿Tú qué harías si fueras invisible? ¿Te aprovecharías de esa circunstancia para curiosear en lugares prohibidos? Pero la gran pregunta es la siguiente: ¿Es posible lograr con un método científico la invisibilidad? Aquí puedes explorar alguna de las respuestas, aunque el desarrollo de esta novela está lleno de suspense, con unas sorpresas que darán varios giros inesperados al argumento. Y, cuidado, las cuestiones que se esbozan pueden hacer que te replantees la existencia en este mundo material.

2008, Bubok Publishing, SL., en impresión bajo demanda: http://www.bubok.es/libros/2539/El-Inmaterial
Próximamente de descarga gratuita como eBook en Valbo:

LO DEMÁS ES COSA VANA

En la España de principios del siglo XVI, las pasiones se desatan de forma violenta en una pequeña ciudad castellana, y los protagonistas inician un apasionante viaje a las más lejanas tierras de un mundo que había dejado de ser plano en el imaginario popular, llegando a ser testigos del estrepitoso derrumbe de uno de los más poderosos y enigmáticos imperios que ha producido la Historia de la Humanidad. Un relato lleno de aventura, amor, intriga y salpicado de toques de humor.

2013, con reedición revisada en 2016, Chiado Editorial, Lisboa:

OPERACIÓN CAIPIRIÑA

Elicio Iborra es un policía local que aprobó la oposición por error. Es una persona con pocas capacidades intelectuales, pero con muchas fantasías, lo cual le lleva a crear una agencia de detectives. En su primer trabajo tratará de esclarecer la desaparición de un compañero, en cuyo empeño pondrá en peligro su vida y la de los que le rodean. La corrupción y el sentido del humor son los ingredientes principales de este particular guiso.

2017, Valbo Creativity, ebook de descarga legal gratuita:
Próximamente en papel, en impresión bajo demanda, en Bubok:

Para finalizar tres últimas recomendaciones sabrosas de libros colaborativos, editados por la Asociación de novelistas La sombra del ciprés. EL MUNDO SEGÚN LOS ABULENSES, EL MUNDO SEGÚN LOS ABULENSES VOL.2 y LEYENDAS SEGÚN LOS ABULENSES. De este último dejo como propina un fragmento de mi colaboración.

La leyenda del abuelo

»En una urbe castellana,
de aquellas de vieja historia,
de torres altas y enhiestas
y murallas con memoria
ocurrió nuestro episodio,
y no se trata de Soria
sino de Ávila, señores,
que es igual de meritoria.

Mientras el presentador
todo esto refería,
en nuestros televisores
la ciudad aparecía,
impoluta cual doncella
lustrosa como alcancía,
llena de bellos palacios
pero de gentes vacía.
La nieve estaba en los altos
y alguna en el suelo había,
enluciendo la hojarasca
que el frío suelo cubría.

Prosigue el presentador y,
saltando como una cabra
por los riscos montañeses,
narra la historia macabra:

—Era el ocho de noviembre,
fecha reciente pasada,
colindante a los difuntos,
fiesta muy significada,
cuando ciertos jovenzuelos
de condición perturbada            
se dirigían buscando
una zona distanciada
y con la iglesia toparon,
como si no fuera nada,
de Cristeta y de Sabina,
mas por Vicente nombrada.
Hermanos mártires fueron
y su mortaja enterrada
en una hermosa capilla,
hace tiempo edificada.

»Del templo basilical
una ancianita salía,
de rezar con vehemencia
suponemos que venía.
“Adiós, vieja”, le dijeron,
con sarcasmo e ironía,
los chicos cuando la vieron,
si bien ella no reía.
Bendita la edad tan tierna
en que todo es alegría,
que hasta una vieja beata
provocaba algarabía.
Cierto es que en ocasiones
a esto coadyuvaría
sustancia más bien prohibida,
pero poco serviría
que de ello nos ocupemos,
pues desviarnos sería
de tan tenebrosa historia
que contarles les quería.
Serán los que están conmigo
quienes les pongan al día.