martes, 15 de agosto de 2017

Tebeos en el Renacimiento

El Renacimiento buscó la belleza tomando como medida al ser humano. Estudió proporciones e imitó a la Naturaleza, idealizando los modelos, llegando a lograr la perfección en la representación de la realidad. Pero la narración gráfica es un arte literario y no plástico, que únicamente utiliza la imagen como herramienta narrativa, no siendo un fin en sí misma.

A pesar de todo existió también narrativa gráfica en el Renacimiento, que intentaré ilustrar con unos pocos ejemplos. No será tan llamativa como en la Edad Media, cuando el afán narrativo se hacía obsesivo para aleccionar a una sociedad mayoritariamente analfabeta.

En la pintura del Quattrocento hay auténticos hallazgos como en el Tributo de la Moneda. Es un fresco de Masaccio realizado en el primer tercio del siglo XV. Aunque a primera vista parezca una sola imagen es una completa narración gráfica, que funde sobre un fondo-escenario tres momentos sucesivos. Leamos lo que nos cuenta el autor en el orden que él nos propone. La vista acudirá en primer lugar al grupo de figuras centrales. En este conjunto de rostros individualizados destaca Cristo de entre sus apóstoles, todos ellos con el aura de santidad que pervive de las representaciones medievales, aunque ahora ocupe espacio físico y se vea en perspectiva, cual si fuera un sombrero. A la izquierda de Jesús está el “malvado” recaudador de impuestos que pone al Señor en una disyuntiva espinosa, pues si no paga significa que se rebela contra Roma y si paga se está sometiendo al Imperio Romano en lugar de liberar a los judíos, que es lo que ellos esperaban del Mesías. Cristo está vuelto hacia Pedro a quién insta a cumplir la obligación tributaria y para ello señala hacia el lago. La desorientación del apóstol, señalando en la misma dirección, hace que la vista del observador se dirija hacia ese lugar donde, ¡oh sorpresa!, se encuentra de nuevo San Pedro repetido, que ha obedecido a su patrón y manipula un pescado a orillas del lago. Esta es la segunda escena que ocurre a continuación de la primera. Nos dice la Historia Sagrada que Pedro extrajo una moneda del pez muerto de forma milagrosa y eso es lo que se nos pinta. Ya sólo nos queda la zona derecha del cuadro y ahí están de nuevo Pedro y el recaudador de impuestos, los dos repetidos en la tercera acción y encuadrados ahora en un marco arquitectónico, que implica un desplazamiento geográfico. El apóstol está cumpliendo la voluntad de Jesús y pagando el tributo de la moneda. Podemos pensar que a esta histoira le falta algo para ser comprendida, pero eso nos pasa a nosotros, en el siglo XXI, que ignoramos en gran parte la Historia Sagarada. La gente a la que iba dirigida la conocía de sobra y no necesitaba inguna explicación para interpretar las escenas que descubría de forma intuitiva. La moraleja es conocida: a Dios lo que es de Dios y a Roma lo que es de Roma...

Vayamos ahora a otro de los grandes, El Bosco, en una de sus obras más famosas, El Juicio Final, fijándonos en su famoso tebeo La Expulsión del Paraíso. El Bosco hace algo parecido a Masaccio, funde tres escenas sobre un mismo fondo paisajístico, pero ahora se leen de abajo a arriba y de izquierda a derecha: la creación de Eva a partir de una costilla de Adán, la representación de la “voluble” Eva, engañada por la serpiente, ofreciendo a Adán el fruto del árbol prohibido y la expulsión del Paraíso por un ángel de espada en ristre. Ya ven, otra historia “con moraleja”.

Pero la yuxtaposición de secuencias no siempre se realizó en un mismo cuadro, sino que se realizaron series de cuadros, que debían ser leídos en un orden determinado y, entonces, narraban una historia y, si no, no se comprendían. Así uno de los mejores estudiosos de la perspectiva del Quattrocento, Paolo Ucello, pinta El Milagro de la Hostia profanada, que consta de seis tablas realizadas entre 1465 y 1469 y relata un cuento medieval, de tintes racistas para nuestros ojos de hoy, pero muy representativo de la cultura de su tiempo. En el primer cuadro —podemos llamarlo sin equivocarnos viñeta— una mujer está vendiendo una hostia a un mercader judío en su establecimiento comercial, el cual tiene la secreta intención de quemarla. En la siguiente, en la zona izquierda de la imagen, el mercader y su familia miran asustados el resultado de la profanación ya realizada: De la chimenea parte un reguero de sangre procedente de la hostia. En la zona derecha de la viñeta, por fuera de la casa, están unos soldados intentando derribar la puerta para detener a los deicidas. El recurso usado por el autor es modernísimo pues nos ofrece a un lado el interior de la estancia y en el otro el exterior, atravesando el muro con la vista, como si fuera un escenario. Cuando en el siglo XX hicieron lo mismo en una historieta, o en el cine, pensaron sin duda que acababan de inventarlo. En la tercera viñeta se realiza una procesión que culmina en un altar donde se consagra de nuevo la hostia. En la cuarta, la pecadora mujer, que vendió la hostia, va a ser castigada por unos soldados, pero un ángel desciende de los cielos para interceder por ella… Claro, ¡era cristiana! En la viñeta quinta el pérfido judío es quemado en la hoguera junto a su mujer ¡y sus dos hijos! En la última viñeta la pecadora protagonista, una vez muerta, yace ante el altar donde se reconsagró la hostia y dos ángeles se pelean con dos demonios por su cadáver. Fin y otra moraleja.

Acabemos con uno de los autores cimeros del Arte Universal, que hizo un maravilloso tebeo que está en el Museo del Prado. Boticelli pintó una serie de 4 tablas que iban insertadas en un mueble de madera, que fue regalo del enlace matrimonial entre los hijos de las poderosas familias florentinas Pucci y Bini en 1483. Tres tablas se conservan en el Prado y la última en el palacio Pucci de Florencia. La historia de Nastaglio degli Onesti es una adaptación de la octava novella de la quinta jornada del Decamerón de Bocaccio. O sea, una adaptación al cómic de una novela, como se hace hoy en día. En esencia relata la visión mágica, repetida hasta la saciedad, de la muerte de una joven que “ha tenido la osadía” de rechazar a su guapo y rico pretendiente… Les recuerdo que el autor del cuento es Bocaccio. Veamos ahora la adaptación. Las tres primeras tablas contienen varias secuencias cada una, sobre un mismo fondo, que son los paisajes de la ciudad de Rávena donde transcurren los hechos. En la primera viñeta el joven Nastagio degli Onesti pasea por el bosque, cabizbajo ante la decepcionante negativa de su pretendida a contraer matrimonio. En el centro de la imagen aparece otra vez el protagonista, luchando contra unos perros que atacan a una mujer desnuda, que no es otra que su amada y que inútilmente intenta escapar de la tortura. A la derecha aparece un jinete que persigue a la dama, espada en ristre. En la segunda viñeta Nastagio retrocede horrorizado por lo que está presenciando, el caballero está extrayendo las vísceras del cadáver de la mujer, para echárselas a los perros, los cuales ya se las comen a la derecha de la imagen. Al fondo de la misma viñeta hay una escena más y es la repetición de la secuencia del caballero persiguiendo a la joven desnuda. Con una argucia tan inteligentemente nos cuenta Boticelli que la escena no es algo real, sino que tan solo es una visión que se repite nada más acabar, ya que sería imposible perseguir y matar más de una vez a la misma persona. En la tercera viñeta el escenario es un banquete campestre entre las familias de los enamorados. Nastagio ha organizado el banquete en el mismo lugar donde se reproduce incansablemente la espantosa escena para darla a conocer. Aunque también es un guiño a los pretendientes, Bini y Pucci, cuyos escudos familiares cuelgan de los árboles. Y ahí está Natagio, en medio, explicando lo que están viendo todos los comensales, totalmente horrorizados, pues por la derecha de la escena llega la joven desnuda, cayendo víctima de las dentelladas caninas con su perpetuo perseguidor a caballo, que irrumpe violentamente. ¡Cualquiera se sigue negando a casar! La última viñeta presenta el desenlace que, naturalmente, es el banquete nupcial de la peculiar pareja, celebrado en el campo, aunque entre arquitecturas renacentistas.

Hay quien en estos ejemplos ha visto arte plástico, yo veo narraciones gráficas, tebeos. Quitémonos las legañas.

miércoles, 26 de julio de 2017

Mis libros y yo

Yo no soy un escritor corriente. Lo siento, no quiero dar a entender que soy extraordinario, lo que quiero decir es que mi trayectoria dista mucho del resto de mis colegas. Normalmente, un escritor sabe que lo es desde que comienza a leer. Sueña desde niño con llegar a desempeñar esta, digamos, profesión. Yo nunca supe que era escritor hasta bien superados los cuarenta años.


Yo quería ser dibujante, siempre soñé con ello, pero la naturaleza no me dotó. Mi esfuerzo era desproporcionado para el resultado que obtenía. Me di cuenta mientras dibujaba de que el trabajo no me satisfacía y me costaba mucha fuerza de voluntad concluir mis dibujillos. Aún así tengo una buena colección de narraciones gráficas y otros desvaríos que perpetré. E incluso intenté que alguna editorial me contratara. De ello tan solo he sacado la pasión por la narrativa gráfica, los tebeos, convirtiéndome en una especie de teórico, que incluso escribí un ensayo al respecto, algunos de cuyos capítulos revisados estoy publicando en este blog bajo la etiqueta de Narrativa Gráfica. Mi satisfacción fue grande cuando lo escribía y el resultado me pareció bastante digno. Conclusión, yo no soy dibujante, soy escritor.

Tuve un extraordinario profesor en el bachillerato que me inculcó el amor por la literatura, pero yo me decanté por la historia. Más tarde me di cuenta de que era capaz de redactar de una forma intuitiva y aceptable, pues organizaba las ideas de manera coherente. Con el tiempo he comprendido que me hace mucha falta pulirme y aún estoy aprendiendo. A mi edad, estaré aprendiendo hasta el fin de mis días.

Cuando mis empeños en opositar para profesor de educación secundaria se extinguieron, empleé el tiempo libre en escribir mi primera novela, publicada en 2008. El ser capaz de terminarla y su resultado me animaron a emprender un enorme reto, escribir una novela histórica, publicada en 2013. Aún me sentí mejor y, sobre todo, me di cuenta de que disfrutaba escribiendo. Entonces supe que yo era escritor, lo que ocurría es que no lo sabía. No me había enterado. Eso ya no me lo puede quitar nadie, pues tengo lectores desconocidos que han pagado por mis libros. En 2017, creyéndome ya mi oficio, publiqué mi tercera novela, planteándome crear una saga, de la cual ya he comenzado la segunda entrega. Como mi intención tan solo es que me lean los que tengan interés, esta vez probé por publicarla con descarga gratuita. Fue el azar el que me llevó a conocer este proyecto editorial, que encajó perfectamente con mis intereses.

Como estamos en verano y tenemos más tiempo libre, voy a permitirme la libertad de recomendar mis obras que, por cierto, son muy diferentes entre sí. Espero que se me perdone la inmodestia. Al menos servirá para satisfacer la curiosidad del que no las conozcan.

EL INMATERIAL

¿Tú qué harías si fueras invisible? ¿Te aprovecharías de esa circunstancia para curiosear en lugares prohibidos? Pero la gran pregunta es la siguiente: ¿Es posible lograr con un método científico la invisibilidad? Aquí puedes explorar alguna de las respuestas, aunque el desarrollo de esta novela está lleno de suspense, con unas sorpresas que darán varios giros inesperados al argumento. Y, cuidado, las cuestiones que se esbozan pueden hacer que te replantees la existencia en este mundo material.

2008, Bubok Publishing, SL., en impresión bajo demanda: http://www.bubok.es/libros/2539/El-Inmaterial
Próximamente de descarga gratuita como eBook en Valbo:

LO DEMÁS ES COSA VANA

En la España de principios del siglo XVI, las pasiones se desatan de forma violenta en una pequeña ciudad castellana, y los protagonistas inician un apasionante viaje a las más lejanas tierras de un mundo que había dejado de ser plano en el imaginario popular, llegando a ser testigos del estrepitoso derrumbe de uno de los más poderosos y enigmáticos imperios que ha producido la Historia de la Humanidad. Un relato lleno de aventura, amor, intriga y salpicado de toques de humor.

2013, con reedición revisada en 2016, Chiado Editorial, Lisboa:

OPERACIÓN CAIPIRIÑA

Elicio Iborra es un policía local que aprobó la oposición por error. Es una persona con pocas capacidades intelectuales, pero con muchas fantasías, lo cual le lleva a crear una agencia de detectives. En su primer trabajo tratará de esclarecer la desaparición de un compañero, en cuyo empeño pondrá en peligro su vida y la de los que le rodean. La corrupción y el sentido del humor son los ingredientes principales de este particular guiso.

2017, Valbo Creativity, ebook de descarga legal gratuita:
Próximamente en papel, en impresión bajo demanda, en Bubok:

Para finalizar tres últimas recomendaciones sabrosas de libros colaborativos, editados por la Asociación de novelistas La sombra del ciprés. EL MUNDO SEGÚN LOS ABULENSES, EL MUNDO SEGÚN LOS ABULENSES VOL.2 y LEYENDAS SEGÚN LOS ABULENSES. De este último dejo como propina un fragmento de mi colaboración.

La leyenda del abuelo

»En una urbe castellana,
de aquellas de vieja historia,
de torres altas y enhiestas
y murallas con memoria
ocurrió nuestro episodio,
y no se trata de Soria
sino de Ávila, señores,
que es igual de meritoria.

Mientras el presentador
todo esto refería,
en nuestros televisores
la ciudad aparecía,
impoluta cual doncella
lustrosa como alcancía,
llena de bellos palacios
pero de gentes vacía.
La nieve estaba en los altos
y alguna en el suelo había,
enluciendo la hojarasca
que el frío suelo cubría.

Prosigue el presentador y,
saltando como una cabra
por los riscos montañeses,
narra la historia macabra:

—Era el ocho de noviembre,
fecha reciente pasada,
colindante a los difuntos,
fiesta muy significada,
cuando ciertos jovenzuelos
de condición perturbada            
se dirigían buscando
una zona distanciada
y con la iglesia toparon,
como si no fuera nada,
de Cristeta y de Sabina,
mas por Vicente nombrada.
Hermanos mártires fueron
y su mortaja enterrada
en una hermosa capilla,
hace tiempo edificada.

»Del templo basilical
una ancianita salía,
de rezar con vehemencia
suponemos que venía.
“Adiós, vieja”, le dijeron,
con sarcasmo e ironía,
los chicos cuando la vieron,
si bien ella no reía.
Bendita la edad tan tierna
en que todo es alegría,
que hasta una vieja beata
provocaba algarabía.
Cierto es que en ocasiones
a esto coadyuvaría
sustancia más bien prohibida,
pero poco serviría
que de ello nos ocupemos,
pues desviarnos sería
de tan tenebrosa historia
que contarles les quería.
Serán los que están conmigo
quienes les pongan al día.

martes, 11 de julio de 2017

Hasta siempre, Alfredo

Se me ha muerto un amigo. Quisiera hacerle un homenaje en mi blog, dedicarle unas palabras, pero no las sabré decir tan bellas como las de Miguel Hernández a su amigo Ramón Sijé. Así que no competiré con el poeta y tampoco voy a apelar al dolor, me limitaré a brindarle a Alfredo unas pocas líneas que sirvan de agradecimiento a su amistad, a su cercanía, a su humanidad.

Fuimos vecinos desde niños. Siendo de edades parecidas, ambos del barrio del Teso, debimos haber coincidido, pero cuando nos presentó César, hace casi cuatro años no nos conocíamos. César nos embarcó en la loca aventura de crear una asociación con la que poder compartir intereses comunes alrededor de la faceta que nos unía, que era la escritura, a la que llamamos “La sombra del ciprés”. Desde entonces viajamos juntos por la vida. Nos viésemos mucho o poco, ahí estábamos el uno para el otro. Juntos participamos en innumerables actividades. César hacía la propuesta y Alfredo y yo le seguíamos ciegamente. Hoy la asociación ha crecido tanto que no nos necesita, pero Alfredo, con su marcha, ha dejado en ella un hueco irrellenable. Nos va a faltar su sabiduría y su tranquilidad.

Era un zoom politkón, un animal político. Es con lo que más disfrutaba, además de con el tenis. Y lo hacía tan bien, que todos los medios locales le ofrecieron una columna, sin él ir a buscarla. Era muy polémico y no dejaba a nadie indiferente. Pero solo encendía la mecha, no se enzarzaba en discusiones con nadie, no merecía la pena. Ni siquiera leía los numerosos comentarios que generaban sus palabras. Una vez me dijo que si entrase al trapo a todo, podían presionarle para que no dijese lo que pensaba. Podían coartar su libertad y eso no lo quería. Era su opinión y debía ser respetada como él respetaba verdaderamente a los que pensaban diferente. Y para crear su opinión había leído mucho. Era capaz de realizar citas de memoria, tenía los libros en la cabeza, pues no quería saber nada de tecnologías de la información ni de redes sociales, a pesar de trabajar en la ofimática. Escribía a mano, en su cuaderno, casi siempre en un bar, donde entablaba conversación con “la parroquia” que se tomaba su carajillo a primera hora de la mañana, cuando él comenzaba su jornada laboral. A mediodía muchas veces lo encontré en una mesa apartada, haciendo sus escritos al olor de un café.

Aunque yo no compartía ideología con él, me encantaba escucharle. Era un excelente orador que no necesitaba prepararse el alegato. Su forma de hablar, pausada, seria y con mucha seguridad embelesaba. Él tenía muy claras las ideas y su disertación fluía ordenada y lógica. Pero, a pesar de su discurso, daba prioridad a las personas antes que a las doctrinas. Insistía mucho en ello. Las ideas podían cambiarse pero las personas son insustituibles.

No te has ido del todo, Alfredo; tu libro Intentando ser feliz… A ratos, conserva tu filosofía ante la vida. La portada nos dice unas palabras tuyas, como siempre, sabias: “La única verdad de la vida no la tiene nadie. La única verdad de la vida es la que cada uno tiene que vivir”. Voy a releerlo para volver a escucharte. Para volver a sentirte y saber que no te has ido del todo. Es lo que tiene ser escritor, que renaces vivo con quién te lee.

Sólo hay nacer y morir, lo demás es cosa vana. Lo que vivimos no tiene importancia, no se la demos. Limitémonos a vivir intensamente, sin tener en cuenta las diferencias personales, los agravios, los desaires, los malentendidos, las ideologías, las fronteras... Somos personas. Hemos nacido. Somos mortales, por lo que nos espera indefectiblemente la muerte. Pero mientras esta llega gocemos de lo que tenemos: Vida.

Adiós, Alfredo, hasta que volvamos a vernos.

P.S.: No puedo dejar pasar que hace unas semanas también se fue un amigo de la infancia, Edu, que hoy, 11 de julio, cumpliría años. También te echo de menos.

Dejo las palabras de Miguel Hernández a modo de desahogo, para llorar con ellas al evocarlas en primera persona.

ELEGIA A RAMÓN SIJÉ

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
Un hachazo invisible y homicida,
Un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
Y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández, 10 de enero de 1936 

jueves, 29 de junio de 2017

Terrones y almenas

(El siguiente relato se nutre de recuerdos personales, pero no deja de ser ficción. Es decir, es una invención literaria construida con ladrillos de la memoria)

La sobremesa de la comida de negocios invitaba a la sana siesta en esa tarde de julio, pero Carmelo debía regresar a Madrid. Había pasado por Ávila para comunicar a Óscar su ascenso a jefe de la delegación de la empresa, en lugar de Enrique, que era quién lo esperaba. Pero se había decantado por el primero, que contaba ya cincuenta y dos años y así culminaba su carrera. Se sentía feliz de darle la noticia.

Decidieron estirar las piernas, dando un paseo desde el Mercado Chico hacia el puente Adaja, bajando por las calles estrechas de la ciudad antigua.

—¡Qué recuerdos! —dijo Carmelo—. Pasé por aquí mis mejores años. Luego marché a Madrid y apenas he vuelto.

—¿Vivías en el barrio de San Esteban? ¡Qué casualidad! Yo también —confesó Óscar, complacido de compartir recuerdos con su jefe—. Aunque yo nunca me fui de la ciudad, sí que me fui a vivir a la otra punta y hacía años que no volvía.

—Vaya. Tal vez nos conocimos entonces y no lo recordamos —apuntó Carmelo.

—No creo —negó Óscar—. Eres cinco años mayor que yo y es mucha diferencia para unos chavales.

Llegaron a la Puerta de la Mala Ventura, también denominada Arco de los Gitanos, y se entretuvieron observando aquel rincón, tan hermoso como poco frecuentado, con el jardincillo de Moshé de León, que se encuentra dentro del recinto amurallado.

—Hacía mucho que no veía esta estampa —añadió Óscar, señalando la pequeña puerta de la muralla, que dejaba ver un paño de cielo azul intenso, bajo el cual se abrían los campos extramuros—. Aún recuerdo las trastadas de crío —Óscar señaló a la derecha de la puerta de la muralla, donde la altura apenas superaba los dos metros—.
Por ahí trepábamos y nos asomábamos a las almenas. Por fuera la altura es mucho mayor, como sabes. Espiábamos a las parejas que se escondían en el zócalo de piedras, aprovechando el anochecer, ya que entonces no se iluminaba la muralla. Cuando los veíamos liados, arrancábamos terrones de tierra y los bombardeábamos, interrumpiendo su romance, ¡ja, ja…! Y sin que pudieran vengarse, ya que antes de que entraran corriendo por el arco para alcanzarnos nos daba tiempo a desaparecer. ¡Qué tiempos aquellos!

—He de marchar ya hacia Madrid —dijo Carmelo—. Al final ha sido más decisiva esta conversación que toda la mañana que llevamos juntos —le estrechó la mano y se distanció, no sin antes decirle algo—. Una última cosa: He cambiado de opinión, el puesto es para Enrique: ¡Juré que un día me vengaría de los terrones!

FIN


(P.S.: Yo era muy joven para buscar sitios apartados que compartir con una mocita, espero que no haya cuentas pendientes...)

jueves, 15 de junio de 2017

Yijadismo y machismo

Entre las distintas noticias, que a diario nos asaltan en los medios de comunicación, hay un par de ellas que son recurrentes y nos golpean una y otra vez, sin que veamos su final.

El caso es que tienen un elemento importante en común y es lo que me motiva a realizar una pequeña reflexión. Me refiero a dos actos terroristas sin sentido y sin ninguna posibilidad de éxito para sus ejecutores. Uno es el terrorismo islamista, simplificado como yijadismo, y otro es el terrorismo machista. Son tan diferentes entre sí, aparentemente, que no somos conscientes de que tienen las mismas raíces.

Ambos se basan en una forma de entender la realidad de manera nada flexible, sino fija y estanca. Con un solo punto de vista y lejos de toda empatía con el otro, al que se cosifica, insultándolo y considerándolo el causante subjetivo de todos los males. Pero lo que más les iguala es querer llevar a efecto sus aspiraciones, que ellos creen justas, aún a costa de sus propias vidas, las cuales no dudan en sacrificar para salirse con su propósito.

Un paréntesis. Lo islámico, lo musulmán, merece todo el respeto. El mismo respeto que merecen el resto de las religiones o el ateísmo, porque la fe es hija de la voluntad. Se cree en lo que se quiere creer, sin lógica racional. El ejercicio de la libertad individual nos permite elegir qué es lo que queremos creer o no creer y solo se puede ejercer esa libertad con el respeto de los demás. Pero muchas veces se confunde lo musulmán con el islamismo extremo. Para deshacer este error, abramos los ojos y descubramos que la mayor parte de las víctimas de los radicales islamistas son los propios musulmanes.

Los islamistas radicales ven en la fe —su fe, claro— la única forma de vida, y quien no tiene su misma fe es un ignorante despreciable, en el mejor de los casos, o es un criminal. Su mayor aspiración es obligar a que todos piensen como ellos o desaparezcan. No quieren comprender los cimientos de barro que sustentan sus creencias.

Test de la mente sucia: ¿Qué es esto?
A) Son patatas
B) No son patatas
(Solución: ¡Tú mismo!)
El machismo supone una forma de ver la vida igual de radical: El hombre es libre y la mujer está a su servicio. Repasemos la Historia y veremos que así han estado planteados muchos siglos. En el actual, en el que la mujer reclama, por justicia, la misma libertad que el hombre, hay quienes no lo entienden y se ven atacados en su verdad por unas díscolas que quieren vestir a su manera, hablar con quién les dé la gana o simplemente romper una relación de pareja que no les satisface. Esto causa el efecto de que el machista se considere herido en lo más profundo de su esencia, recurriendo a la humillación o a la violencia física para imponerse. Tampoco quieren comprender que su punto de vista también tiene cimientos de barro.

Otro paréntesis importante, para no equivocar el diagnóstico. Al igual que no debemos considerar yijadistas a los musulmanes, por el hecho de ser musulmanes, tampoco debemos considerar machistas a los hombres por el hecho de ser hombres. Además de injusto, lleva a errar en las soluciones a proponer.

Ante la irracionalidad de ambas posiciones, el machismo y el islamismo radical llegan a la locura de querer salirse con la suya sin importar las consecuencias y así crean al monstruo. Monstruos que, con la razón subjetiva inviolable de su parte, se suicidan matando. Y contra esto no se puede luchar. ¿Cómo vamos a coaccionar a los asesinos si ellos mismos se quitan la vida? ¿Cómo vamos a prevenir que un energúmeno con un cuchillo, con un coche o a manos limpias, acabe con la vida de su prójimo —próximo en sentido literal—, si entrega su vida en ese acto?

Solo hay una forma: Educación. Enseñar el respeto a los demás y a que todo el mundo es libre de hacer siempre lo que le venga en gana, mientras no conculque otras libertades. Es decir, ser abiertamente intransigentes con quienes sean intransigentes. Los intransigentes no pueden convivir con el resto. Son enfermos. Por lo que debemos encerrar a estos energúmenos, tanto yijadistas como machistas, separándolos de la sociedad sana. El simple hecho de su ideología ya debe considerarse delito, aún antes de cometer otro. Pero, mientras se logra esa educación plena, no queda más remedio que potenciar todas las medidas preventivas y reparadoras posibles.

Algún día, el que no respete a los demás, estará marginado de la sociedad. Hacia esto debemos avanzar.

miércoles, 31 de mayo de 2017

El esplendor de los tebeos en la Edad Media II

(08) Tapiz de Bayeux, siglo IX. Bordado de lana
sobre lienzo de lino, Musée de la Tapisserie. Bayeux.
Comencemos por uno de los más famosos ejemplos de narraciones gráficas románicas, el Tapiz de Bayeux (08), consiste en una tela bordada que contiene una de las pocas muestras conservadas de arte no religioso románico y de la que también se ha dicho, hasta la saciedad, que es el primer cómic de la Historia. Pues ya hemos visto que no es el primero, pero es un tebeo, sin lugar a dudas. En realidad no es un tapiz, sino un tejido compuesto por 9 fragmentos, cosidos de forma que alcanza una longitud de 68,8 m. de largo y 50 cm. de ancho. Fue bordado en Inglaterra entre 1070 y 1083, con lana de colores sobre lienzo de lino. Relata la conquista de Inglaterra por los normandos y la batalla de Hasting, acaecida el 14 de octubre de 1066, además de estar ornamentado con escenas de caza, animales fantásticos y decoración vegetal. Tiene una calidad gráfica excepcional, utilizando recursos para aumentar el dramatismo y la acción, que construyen una narración fluida. Está concebido como una narración histórica, aunque por sus poros suda la leyenda y la literatura épica. En los frisos inferior y superior hay toda una iconografía de animales, a veces fantásticos. La banda central, más ancha, soporta de forma continua toda la narración gráfica en escenas yuxtapuestas de forma similar a la Columna Trajana, aunque con una iconografía menos naturalista y más esquemática. En el dibujo se integra también el texto en Latín, un texto que complementa la narración, a veces identificando a los personajes o situando las escenas.

(09) Cenotafio de los santos mártires Vicente, Sabina y
Cristeta, siglo XIII, basílica de San Vicente, Ávila
El románico o primer arte europeo construyó iglesias de gruesas paredes que debían sustentar pesadas bóvedas, dejando libres unos extensos y magníficos muros que en lugar de permanecer vacíos fueron aprovechados sabiamente para el adoctrinamiento de los pobres analfabetos que hacían los domingos un descanso para sumarse a la obligación litúrgica. Y así se llenaron esas paredes de una rica iconografía de pretensión didáctica, los tímpanos de los pórticos, el interior de los ábsides, los muros laterales, los capiteles de las columnas... Todo ello llevó a convertir el monumento en sí en un libro de páginas pétreas. Aunque las iconografías consistían generalmente en imágenes de las Sagradas Escrituras, en ocasiones se quiso narrar otros fragmentos litúrgicos que eran esenciales para la doctrina y a veces se realizó mediante figuraciones narrativas, es decir tebeos (09).

El final del periodo medieval, denominado Baja Edad Media en lo social y político, y Gótico en lo cultural, no supone una ruptura con el Románico, sino una evolución, que alcanzará tal grado que logrará que sus realizaciones tengan un carácter netamente distinto. Cronológicamente se centraría en los siglos XIII y XIV, aunque en el siglo XI ya se están construyendo las primeras catedrales góticas francesas y en el siglo XVI se acaban algunas de las españolas.

(10) Breviario de Martín el Humano,
siglo XIV, Biblioteca Nacional, París
Las artes plásticas también tendrán una evolución hacia el naturalismo. Tanto la Escultura, como la Pintura, irán logrando proporciones realistas que las irán apartando de la tendencia expresionista y narrativa anterior. Pero no desaparecerán las narraciones gráficas, porque seguirán contando con el magnífico soporte de los códices, algunos muy brillantes, que evolucionarán iconográficamente hacia el perfeccionismo realista y la riqueza cromática.

La obra más representativa de este estilo es Las muy ricas horas del Duque de Berry, suntuoso libro que incluye un calendario de espléndidas miniaturas que ilustran las labores agrícolas  y las costumbres sociales según los meses. Veamos un ejemplo de esta corriente en un códice catalán, el Breviario de Martín el Humano (10), con una página que cuenta en cuatro viñetas la historia del Rey David, con un desbordamiento ornamental espléndido.

(11) Cantigas de Santa María,
Alfonso X El Sabio
Uno de los ejemplos más bellos e importantes de la Narrativa Gráfica en la Historia Universal serán Las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio (11). Este insigne rey, a la vanguardia de la cultura de su tiempo, cuyo más grande logro sería la Escuela de Traductores de Toledo, no solo encargó grandes obras de ciencia y de leyes, sino que dejó unos mágníficos códices que revelan una religiosidad muy moderna para su tiempo, dirigida a la sensibilidad de incluso snsualidad del lector, dejando en segundo plano el dogma, que tan fundamental había sido anteriormente. Fue, por su carácter, precursor del humanismo, que florecerá en la Italia del Trecento. Las cantigas son composiciones en verso de cerca de 400 poemas. En ellas vemos al pueblo llano como protagonista de numerosos milagros marianos. La Virgen es presentada como la nueva Eva, activa participante en la vida de su Hijo. El rey también es representado como trovador, entre juglares. Las páginas miniadas contienen las más bellas narraciones gráficas medievales, relatando una serie de milagros, protagonizados por la Virgen María, devoción primera de la cultura gótica y que tiene su paralelo en la Literatura en los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo. Las miniaturas del códice denominado Rico de El Escorial, son de grandes proporciones y constan, generalmente de seis viñetas que muestran el argumento de cada cantiga, presentando una evidente relación entre texto e imagen. En otros códices, los dibujos no guardan relación con el texto, sino que evocan la música, por medio de la representación de los intérpretes y los instrumentos.

(12) Cristo perdonando a la mujer adúltera,
Salterio de Ingeborg de Dinamarca, 1210,
Musée Condé, Chantilly
Vayamos concluyendo con dos últimos ejemplos, para no sobrecargar este apartado. Cristo perdonando a la mujer adúltera (12), preciosísima narración en dos viñetas del Salterio de Ingeborg. Y terminemos comiendo… Unos “bocadillos”, de los abundantes que se utilizaron en la Edad Media y épocas posteriores, para constatar que, por supuesto, no fueron “inventados” en el siglo XIX, como tantas otras cosas peculiares de los tebeos. Pertenecen a la traducción de la Ética de Aristóteles de Nicolás de Orestes (13),
(13)  Presentación de la Ética de Nicolás
de Orestes, 1372, Biblioteca Nacional
París
y en ella se puede ver el diálogo entre el erudito y el rey francés Carlos V. Comparemos estas filacterias con el que se considera primer cómic, el Yelow Kid, y restemos fechas (1896 – 1372 = 524 años). Más de medio milenio, ¿asombroso, no? Pues sigamos observando porque no le falta de nada al ejemplo, ni lo esencial ni lo accesorio de los tebeos: secuencias sucesivas, viñetas, texto en off, personajes con un grafismo y una manera de aplicar el color peculiares, “edición” en formato libro…

lunes, 15 de mayo de 2017

El esplendor de los tebeos en la Edad Media I

(01) Apocalipsis de Mahoma, Harat, 1436
Biblioteca Nacional, París
La Edad Media no solamente no es oscura y fría, como se ha asentado en la imaginación popular, sino que, además de ser cálida climatológicamente, debido a unas temperaturas medias superiores a las etapas precedente y posterior, supone, para los amantes de los tebeos, el período de mayor esplendor de la Narrativa Gráfica en toda la Historia de la Humanidad anterior al siglo XX. Cronológicamente va desde 476, con la caída del Imperio Romano de Occidente, hasta que desaparece en Imperio Romano de Oriente, o Bizancio, en 1453, con la toma de Constantinopla por los turcos. En un arco cronológico tan extenso se dieron multitud culturas, con un denominador común, que todas produjeron tebeos. Nos basaremos en unos pocos los ejemplos gráficos para demostrarlo.

(02) Suma histórica de Rasid al-Din
siglo XIV, Librería Universitaria,
Edimburgo
Veamos en primer lugar el mundo musulmán, del que se asegura que nunca hizo representaciones de la figura humana y mucho menos de su principal profeta, Mahoma. El ejemplo es un códice de 1436, su título es Apocalipsis de Mahoma (01). No faltan ni las viñetas yuxtapuestas, ni el texto integrado en el dibujo, ni las figuras humanas. En la primera de las escenas el Arcángel Gabriel se presenta ante el ángel de las setenta cabezas y en la segunda ante los profetas Juan y Zacarías. El siguiente tebeo es la Suma histórica de Rasid al-Din (02), que relata gráficamente en numerosas imágenes la vida del Profeta desde su nacimiento, hecho que está representado en la primera viñeta. En la segunda está el encuentro de Mahoma niño con el monje Bahira, luego la aparición al Profeta del Arcángel Gabriel y, por último, Mahoma depositando la piedra negra en el interior de la Ka'ba. También hay texto integrado en el dibujo, para que no le falte de nada.

(03) Canon Mayor de Avicena, s. XIV,
Biblioteca Universitaria, Bolonia
Ahora un ejemplo judío (03). Observemos las letras hebraicas en una página miniada perteneciente al Canon Maior de Avicena, el más ilustre de los médicos árabes.

Y acabemos con los teóricos iconoclastas trayendo un tebeo bizantino del siglo XI, que ilustra la poda de la viña y el pago a los trabajadores en dos acciones sucesivas yuxtapuestas (04).

(04) Miniatura bizantina del siglo XI
El mundo cristiano, a diferencia de los anteriores es vivamente imaginero. Empecemos por el Arte Paleocristiano, que hunde sus raíces al final del Imperio Romano, donde se recogerá la mayor parte de su producción. Del Pentateuco de Tours (05) se conservan 19 páginas miniadas que narran la historia del Antiguo Testamento con diversas secuencias sobre fondos monocromos, distribuidos en bandas que fijan el orden de lectura y con separación de escenas por arquitecturas, o fusión de escenas consecutivas en el mismo espacio. El texto, faltaría más, también se inmiscuye entre los dibujos.

El Arte Prerrománico está muy dividido y presenta características peculiares en la Arquitectura según la región, pudiendo hablar de Arte Carolingio o Visigótico, por ejemplo. Pero estas diferencias no son tan evidentes en los libros miniados, porque dependían de una minoría culta para su realización, y ésta tenía contactos entre sí que salvaba las distancias geográficas, por lo que las creaciones van a ser más homogéneas. Guardaban rasgos comunes, como el rico cromatismo o el esquematismo de las figuras, que no buscaban el naturalismo sino el expresionismo. El relato de la historia de Adán y Eva de la Biblia de Carlos el Calvo (06) es una narración gráfica del siglo IX, en concreto de 846. Pueden leer las imágenes, no es necesario siquiera traducir el texto que le complementa, como a cualquier narración gráfica que se precie.

(05) Pentateuco Ashbornnham o de Tours, s. VII,
Biblioteca Nacional, París
Dentro de los libros miniados hay un grupo especial denominado beatos. Se designa así a los manuscritos que nos trasmitían los Comentarios al Apocalipsis de San Juan (07) atribuidos al Beato de Liébana. Estaban inducidos por sentimientos milenaristas de la proximidad del fin del mundo y debían constituir un instrumento para disponer los espíritus a ese propósito. No obstante lo que ha dado verdadera fama a los beatos es su rica ilustración. Son libros que van desde el siglo X al XIII. Se conservan 27 beatos, de los cuales 24 tienen miniaturas de rico colorido y carácter narrativo, con dibujos enmarcados en viñetas, que a veces contienen texto, y unas bandas horizontales que guían la vista del lector.

(06) Historia de Adán y Eva,
Primera Biblia de Carlos el Calvo,
hacia 846, B. Nacional, París

(07) Los cuatro jinetes del Apocalipsis,
Beato de Liébana
Y hasta aquí la primera parte, dejaremos el románico y el gótico para el siguiente capítulo.


viernes, 28 de abril de 2017

El largo viaje del LSD al ADSL

Por azares de la amistad y de la vida literaria ha caído en mis manos uno de los libros que más me ha sorprendido en mi vida de lector y que lleva por título el de este artículo.

Este Largo viaje es una novela políticamente incorrecta, lo cual hay que advertir de inicio ya que hoy en día la gente que se expresa en público tiene que medir cada palabra que dice, por si hay algún colectivo que pudiera sentirse ofendido. Así que advierto, en este libro se maltratan animales, se glosa la ludopatía, hay muertes escabrosas, asesinatos cruentos, drogas, alcoholismo, yonkis, prostitución, gallegos, catalanes, abulenses, inmigrantes y otras gentes de mal vivir. Pero una vez superados los prejuicios, nos encontraremos con una lectura atractiva y adictiva.

Con mucha ironía, se retrata a un autor consagrado, un autor muy pagado de sí mismo, Toni Tonelada, que va de recital en recital, desplegando generosamente su arte, con la resignación del que se sabe en la cumbre y está ante ignorantes. En el desarrollo de la novela, Toni, cansado de su rutinaria vida de divo, decide embrutecerse y, en este camino, pasaremos las páginas más hilarantes; acudirá a estadios de fútbol, a hablar con gente de la calle, a discotecas, etc., acabando su embrutecimiento como asesino. Se echa una mochila a la espalda y hace auto-stop, con la idea de matar a todo conductor que lo recoja. Idea que lleva a cabo prolijamente, para horror de los ojos lectores.

Presentación en el Café del Mercado, Ávila, el 20 de abril
Paralelo a la evolución de Antonio/Toni a Hank, tenemos el contrapunto en el personaje de Enrique, que evoluciona a Henry. Es una persona normal que quiere ser escritor y, sobre todo, es un gran admirador de Toni Tonelada y aprovecha para iniciar su carrera un golpe de fortuna: recibe una herencia por la muerte de su madre, pudiendo dejar su trabajo como tanatopráctico, para dedicarse a su pasión por escribir.

El ascenso de Enrique a Henry, se realiza de forma peculiar. Analiza la obra de su escritor admirado hasta llegar a una novela singular, La vuelta al mundo en 80 tilas, en la que descubre que Toni utiliza el asesinato como parábola existencial y ello le da una nueva forma de ver el crimen, “hace que te apetezca probarlo”. Así inicia su carrea como asesino de autoestopistas, a los que recoge conduciendo su coche. Y de esta forma se cruzará ineludiblemente con su ídolo, el Hank autoestopista, asesino de conductores.

Ninguna foto hará justicia a la divertidísima presentación
Pero eso no es más que el esqueleto donde Ánzoni articula su rica prosa, la cual es la que lleva al lector embelesado desde el comienzo al final, nunca esperado, del relato. Él me decía que a su novela le falta el haber lanzado un gancho argumental que mantenga al lector interesado en saber qué es lo que va a pasar y en buscar el desenlace final; pero es que no le hace falta, pues la novela se deja leer por sí sola.

Cervantes en El Quijote, introduce variado material literario que no tiene nada que ver con el argumento general de la novela. Así pone muchos poemas intercalados y varias novelas, ya sean leídas por los protagonistas, o interpretadas ante ellos. Recordemos a El Curioso Impertinente, a la pastora Marcela y Grisóstomo, a Luscinda y Cardenio o la historia del cautivo. Ánzoni de la misma forma introduce poemas, los propios de Toni Tonelada y varias novelas, relatos y películas: Sus poemas rudimentarios y su Trilogía de Lorca, Paula (guión cinematográfico basado en un cuento de Toni Tonelada), Re-cuerdas (obra teatral de Toni), la Novela Negra Chueca, Apocaelíptica (ciencia ficción sobre el fin del mundo), su relato Never and never nevera, o el cuento de la serie Fábulas Fabulosas Tirita la ratita rita, entre otros.

Ánzoni, enmascarando con un seudónimo su auténtico nombre
La alusión a El Principito, es mucho más literal. Al igual que el personaje de Antoine de Saint-Exupery visita planetas, el personaje de Ánzoni visitará bares. El primer planeta estaba habitado por un rey con un gran manto de armiño, que se corresponde con el bar de la esquina que visitará Enrique, El Rey del Pulpo. En el segundo planeta del Principito hay un vanidoso que necesita que continuamente le admiren; pues el segundo bar es la Cafetería Vanity, donde una actriz cincuentona, muy admirada, frustró su carrera por no saber llorar. Y así hasta que en el séptimo planeta el Principito visita la Tierra y Enrique inicia un viaje alrededor de nuestro mundo, que no es otro que la Tierra.

No puedo resistirme a señalar alguno de los abundantes juegos de palabras que tanto me han hecho reír a mandíbula batiente. Desde el llamativo título, El largo viaje del LSD al ADSL, a las apuestas apestosas o cuando muere la madre de Enrique dejándole la herencia: “Gracias a su desgracia, su entierro desenterró aquella pequeña lluvia de fortuna”. Su anhelado lado escritor, los cuentos cruentos y varios desvaríos, los albañiles desolados que solaban, la cefalea que me malea o su cuento Tirita la ratita Rita, la cual un buen día tuvo un mal día y que acaba con la moraleja de “no vivas en La Moraleja”.

La última gran referencia literaria es Niebla de Unamuno, al cual le dijeron que lo que había escrito no era una novela, ya que se apartaba de los cánones clásicos del género y que el zanjó estando de acuerdo y diciendo que, efectivamente, no era una novela, que era una nivola. En esta nivola publicada a comienzos del siglo XX el personaje protagonista busca a su autor, Miguel de Unamuno, y habla con él de su propia vida inventada y le consulta sobre su destino. Y no puedo contar nada más del argumento pero me atrevo a decir que El largo viaje será la gran nivola de comienzos del siglo XXI.

Termino aquí, emplazándoles a que localicen este libro y lo devoren con fruición. ¡Ah, y no se pierdan la magnífica ilustración de su portada de José Torresano!

martes, 18 de abril de 2017

Leyendas según los abulenses

Ya está aquí, ya llegó el último libro colaborativo de la asociación “La Sombra del Ciprés”, una colección de leyendas populares revisadas, que rinden homenaje al libro “Leyendas de Ávila”, que publicó José Belmonte en 1947 y que sigue a la venta.

Intentaré reseñar brevemente su contenido para que los lectores sepan qué van a encontrarse, ya que es de lectura obligatoria para pasar un buen rato. Lo presentaremos el viernes 21, en El Episcopio, a las 19:30 horas.

1.- Donde una puerta se cierra… Licerio se acaba de jubilar de su trabajo en Correos.  Va a disponer de mucho tiempo libre, pero las cosas se le complican. Un relato excelente con un final sorpresivo. Antonio García Palacios se estrena como narrador de forma brillante.

2.- El niño de la guardia. El auto de fe que dio lugar a la expulsión de los judíos se celebró en Ávila, a instancias del inquisidor Torquemada. Parece que hoy en día aún están los fantasmas merodeando. Nos lo cuenta José Peñalver de manera muy amena.

3.- El enigma de nos pillaron en SOL 4 SETSOP. Pues sí, es un verdadero enigma, pero lleno de desenfado. ¡Esta juventud! ¡Qué paciencia! ¡Santa Paciencia! Sonsoles Pindado da una vuelta de tuerca a una famosa escapada de tiempos pretéritos de un par de críos abulenses.

4.- Aunque os pese… El punto de vista romántico eleva la temperatura de la famosa leyenda “Aunque os pese la veré”, relatada en la época en que ocurrió, aunque no tal y como sucedió. Magnífica como siempre Paula Velasco.

5.- ¿A do vas tan pungida, Rosita? Pues resulta que Rosita es la hermana de la Santa Barbada y la relación fraternal no es nada fraternal. Ojo, la visión de Rosita de los hechos dará que hablar, pues por medio hay un caballero y un caballo que… No puedo seguir. El humor de los microrrelatos del genial Pablo Garcinuño en una leyenda un poco “en mal estado”.

6.- El caso del caballero que se hizo monje. Con esta leyenda debería haberse montado una novela histórica, pero no, Guillermo Buenadicha da un giro de guión y nos cuenta una novela negra, llega de intriga. Su erudición manifiesta no evita alguna referencia actual.

7.- La sultana de ojos negros. Estamos en el año 2004 y la historia parece que se repite. En el Medievo hubo una sultana de ojos negros, llamada Aixa Galiana, en nuestros tiempos también. Además de un alcalde, un concejal… Este es el relato por el que Sergio Sánchez será desterrado de su ciudad, pero que nadie debe dejar de leer. Impagable.

8.- Jimena Blázquez. Una mujer valiente, un destino. ¿Es leyenda? ¿Es historia? Es la historia de la más famosa leyenda de la ciudad, desgranada magistralmente en forma de relato épico por el gran César Díez Serrano.

9.- El judío converso. José Belmonte nos narra “La conversión del judío”, pero Carolina Ares le da una vuelta de tuerca, trae el relato a nuestros días y nos relata dos leyendas, la de un judío, profesor de Historia del Arte, que motiva a sus alumnos, y la más asombrosa de todas las leyendas: la del Museo del Prado en Ávila.

10.- Firma la petición de la Jaca Paca. La Jaca Paca es una de las más famosas mulas de la Historia y sueña con algo muy peculiar, el Paseo de la Fama en el jardín de San Vicente de Ávila. Anda, no te cuesta nada, firma su petición y de paso conoce su historia. Blanca I. López Tejada te da magistralmente todos los detalles.

11.- El alfarero de Santiago. Fue una noche aciaga la del 23 F. Si lo sabrá bien Perucho, alfarero que vio cómo su taller era invadido por… Mejor le dejamos a Begoña Jiménez Canales que nos cuente qué relación tiene su leyenda con la historia conocida como “Farsa de Ávila”.

12.- La falsa profecía. Pasar del LSD al ADSL tiene un largo camino, el mismo que necesitarás para conocer a la congregación de la Iglesia Adangelista del Penúltimo Ángel. Ánzoni Martín será telonero de la presentación de nuestro libro de leyendas, pues el 20 de abril, presenta su primera novela, destinada a no lectores. El 20 a las 20 en el Café del Mercado. El 21 a las 19:30 en El Episcopio.

13.- La venganza del abuelo. ¿Qué tendrán que ver Íker Jiménez y Pablo Motos con la basílica de San Vicente en Ávila? Bueno, esta es mi leyenda y está en verso. Si no os escandalizáis, seguro que os echáis unas risas. (En el intermedio visitad mi web)

14.- El príncipe que murió de amor. ¿Se puede morir de amor? Pues eso sucedió con el príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos. Veremos si sucede lo mismo con el heredero de una gran cadena de hoteles: «Tanto monta, monta tanto, Resort & Spa». Ismael López en estado de gracia.

15.- La puerta que no existe nunca se cierra. “Donde una puerta se cierra, otra se abre”, dice la leyenda abulense. Así como abre este libro, lo cierra también esta leyenda, con un giro a la esperanza en un cuento brillante, del magnífico Alejandro Pérez.

Todo esto, además, precedido de un prólogo a cargo de Sonsoles Sánches-Reyes que glosa la obra de José Belmonte, unas ilustraciones de Juan Luis del Pozo, que recrean la ciudad y sus monumentos con elementos rompedores, y la magnífica portada diseñada por la artista Gris Medina (¿de qué me suena el apellido?).